Caputo en Washington: Negociaciones clave con el FMI por un desembolso de US$1.000 millones.
El ministro de Economía, Luis Caputo, arribará este miércoles 15 de abril de 2026 a los Estados Unidos con una agenda cargada de compromisos financieros de alto impacto. En el marco de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, el titular del Palacio de Hacienda buscará asegurar la aprobación de la segunda revisión del acuerdo vigente. El objetivo central de la misión es destrabar el desembolso de US$1.000 millones, una cifra vital para las arcas del Banco Central en un contexto de metas de reservas sumamente exigentes.
Acompañado por el viceministro José Luis Daza y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, Caputo mantendrá un encuentro crucial con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva. La negociación se produce en un momento complejo, ya que, si bien el Gobierno ha logrado sostener el superávit fiscal, existe un incumplimiento en la acumulación de reservas netas, que se encuentran unos US$11.000 millones por debajo de lo pactado el año anterior. Ante este escenario, la delegación argentina no descarta solicitar un «waiver» o dispensa técnica para garantizar la llegada de los fondos.
La actividad oficial del ministro no se limitará al FMI. La agenda confirmada incluye reuniones de alto nivel con Ajay Banga (Banco Mundial), Ilan Goldfajn (BID) y Sergio Díaz Granados (CAF), buscando fortalecer el financiamiento multilateral para proyectos de desarrollo. Además, Caputo integrará las mesas de debate de ministros del G20 y participará en el Comité Monetario y Financiero Internacional, donde los líderes globales analizarán el impacto del conflicto en Medio Oriente y la estabilidad financiera global.
Este desembarco en la capital estadounidense ocurre apenas un día después de que el FMI publicara sus nuevas proyecciones para Argentina, con un tono menos optimista que en meses previos. El organismo recortó la previsión de crecimiento del PBI al 3,5% y elevó drásticamente la proyección de inflación para el cierre de 2026, situándola en un 30,5%. Estos números plantean un desafío adicional para la comitiva argentina, que deberá convencer a los técnicos del Fondo sobre la sostenibilidad del programa económico frente a la reciente aceleración de precios.




