La problemática de los perros sueltos en la vía pública ha dejado de ser un simple inconveniente vecinal para convertirse en una crisis productiva y de bienestar animal en las zonas rurales de Trevelin
Productores locales denuncian con angustia la pérdida sistemática de animales de cría, especialmente ovejas destinadas a la producción de lana, que terminan siendo masacradas por mascotas que deambulan sin control durante la noche.
El drama de los productores ante la pérdida de ganado
La situación en las áreas rurales y en los márgenes de los barrios periféricos, como el sector de la cancha de Fontana y el barrio Perito Moreno, ha escalado a niveles críticos. No se trata solo de la pérdida económica que representa cada animal; los productores enfatizan el sufrimiento innecesario de los lanares. «Muchos de estos animales no son para consumo inmediato, son borregas de cría con años de inversión genética», explican los damnificados, saliendo al cruce de quienes minimizan las pérdidas.
La crudeza de los ataques obliga a los productores a sacrificar animales que quedan gravemente heridos, un proceso doloroso que se repite año tras año sin que parezca haber una solución de fondo. El reclamo apunta directamente a la responsabilidad civil: el perro no es el culpable por seguir su instinto, sino el dueño que permite que el animal salga a la calle sin supervisión, especialmente en horas nocturnas.
Impacto urbano: seguridad y convivencia ciudadana
Más allá de las fronteras del campo, el fenómeno de los caninos sin control afecta la vida diaria de los vecinos de Trevelin. Los testimonios coinciden en señalar que estos mismos perros que atacan ganado durante la madrugada, en el día deambulan por las veredas desparramando basura, ensuciando espacios públicos y representando un peligro real para peatones y ciclistas, habiéndose registrado ya casos de mordeduras a personas en bicicleta.
El llamado de atención es particularmente fuerte hacia las familias y los jóvenes: es necesario comprender que «el perro que duerme tranquilo y mueve la cola en casa» puede transformarse en un depredador letal si se lo deja suelto. La falta de cercados perimetrales y la negligencia en la tenencia responsable están dañando seriamente el tejido productivo de la zona.
El rol de las protectoras y la necesidad de control
A pesar del malestar, los productores destacan la labor de las protectoras de animales, que mediante campañas de castración y reubicación han logrado disminuir la cantidad de animales en la calle. Sin embargo, el esfuerzo del tercer sector resulta insuficiente si no existe un compromiso real de los propietarios y una fiscalización más rigurosa por parte de las autoridades competentes.
La comunidad se encuentra ante un desafío de convivencia. Mientras un sector de la población parece ignorar el problema, el campo sigue contando bajas y la seguridad en el pueblo se ve comprometida por una situación que requiere, ante todo, educación y responsabilidad ciudadana.




