El misterio en torno a los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI) sumó un capítulo trascendental a nivel geopolítico y científico
El Departamento de Guerra de los Estados Unidos liberó una masiva tanda de archivos secretos que incluye filmaciones, audios y textos oficiales. La iniciativa busca aportar transparencia y abrió un fuerte debate global sobre la seguridad del espacio aéreo y los registros históricos de avistamientos.
Un archivo histórico con registros de hace 80 años
Esta nueva publicación forma parte del programa presidencial PURSUE, impulsado bajo la gestión de Donald Trump, y complementa una entrega de documentos realizada a principios de mes. En esta oportunidad, el material desclasificado contiene 51 videos y diversos documentos escritos que recopilan incidentes reportados a lo largo de las últimas ocho décadas por personal militar y de inteligencia.
Entre los documentos más llamativos sobresale un informe confidencial de mediados del siglo XX que detalla más de 200 avistamientos en las cercanías de la base militar de Sandia, en Nuevo México. Los reportes de aquella época describen esferas verdes, discos metálicos y bolas de fuego capaces de realizar maniobras imposibles para la tecnología humana, como aceleraciones extremas, giros abruptos y desintegraciones en pleno vuelo.
Testimonios de astronautas y reportes de inteligencia recientes
Los archivos no solo reviven casos antiguos, sino que aportan crónicas sorprendentes de operaciones modernas. Se destaca el relato reservado de un alto oficial de inteligencia que, durante un vuelo en helicóptero realizado el año pasado en el oeste estadounidense, presenció un enjambre de objetos ovalados de color naranja con centros brillantes. Según el agente, las luces llegaron a formar una perfecta figura geométrica triangular en el aire antes de esfumarse.
Asimismo, la desclasificación desempolvó registros de la histórica misión espacial Apolo 12 de 1969, donde los astronautas notificaron extraños destellos lumínicos mientras descansaban en la cápsula. Por el lado del material audiovisual reciente, la Oficina de Resolución de Anomalías (AARO) aportó videos de sensores infrarrojos grabados entre 2018 y 2023, incluyendo la secuencia del derribo de un objeto no identificado sobre el lago Hurón.
Transparencia institucional o estrategia de distracción política
A pesar del enorme interés público —que ya provocó más de mil millones de visitas en el portal oficial del Gobierno estadounidense—, las autoridades militares abrieron un paraguas de cautela. El Pentágono aclaró que algunas de las filmaciones más antiguas carecen de una cadena de custodia estricta, por lo que no descartan alteraciones técnicas previas a su archivo.
Mientras legisladores norteamericanos celebran la medida en redes sociales, diversos analistas internacionales miran el anuncio con escepticismo. Algunos sectores sugieren que la sorpresiva catarata de información alienígena podría funcionar como una cortina de humo para desviar la atención de la compleja agenda económica y política que atraviesa Washington. Lejos de cerrar el tema, el Departamento de Guerra ya trabaja junto al FBI y la NASA en una tercera entrega de archivos.
