El presidente Donald Trump dio por terminado el memorándum de paz en plena cumbre de la OTAN tras el ataque iraní a dos buques cisterna
El Pentágono atacó ciudades portuarias clave y Teherán amenaza con un cierre total del paso marítimo y contraataques dobles.
El colapso del alto el fuego en el corazón energético global
La frágil tregua en Medio Oriente se desmoronó por completo. En una de las escaladas bélicas más graves en lo que va del conflicto, las fuerzas militares de los Estados Unidos lanzaron una masiva ronda de ataques aéreos en territorio de la República Islámica de Irán. La ofensiva se ejecutó pocas horas después de que el presidente Donald Trump declarara públicamente la ruptura del memorándum de entendimiento firmado recientemente por ambas naciones.
El detonante de la represalia militar ocurrió cuando la Armada del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán atacó y saboteó dos buques cisterna comerciales —un carguero de gas natural licuado qatarí y un petrolero de crudo con bandera saudí— que intentaban navegar por una ruta alternativa escoltada por Omán. El mandatario norteamericano utilizó su red social Truth Social para lanzar una dura advertencia global: “Esto es en represalia por el bombardeo de barcos por parte de Irán ayer. Si vuelve a suceder, ¡será mucho peor!”, sentenció.
Bombardeos en ciudades portuarias clave y la mira en la energía nuclear
El Comando Central de los EE.UU. (CENTCOM) oficializó la autoría de las operaciones a través de un comunicado emitido en la plataforma X, detallando que las misiones buscan debilitar de manera drástica las capacidades logísticas de Teherán para amenazar el libre comercio internacional. Los bombardeos con cazas navales alcanzaron las estratégicas ciudades portuarias sureñas de Chabahar y Konarak, así como la trascendental localidad costera de Bushehr, en el Golfo Pérsico.
La comunidad internacional sigue con extrema preocupación el ataque a Bushehr, dado que allí se asienta la única central nuclear comercial activa de Irán, además de su cercanía con la isla de Kharg, el nodo principal de exportaciones de crudo del país persa. Si bien la agencia iraní Nournews y cadenas como CNN confirmaron que los reactores de la planta atómica no sufrieron daños estructurales directos, la audacia militar norteamericana marca un punto de no retorno en las hostilidades.
Ultimátum de la Casa Blanca y la dura respuesta de Teherán
En el marco de la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, el presidente Trump recriminó el comportamiento de Teherán y adelantó que Washington evalúa reinstaurar un bloqueo naval absoluto sobre el estrecho de Ormuz e, incluso, tomar control territorial de la isla de Kharg. En sintonía, el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, blindó la postura desde Milwaukee:
“El trato básico era levantar el bloqueo si dejaban de disparar a los barcos. Volvieron a disparar. Si Irán dispara a los barcos, vamos a contraatacar y vamos a golpear más duro que nunca antes”, advirtió el funcionario de la Casa Blanca.
La réplica del régimen de los ayatolás llegó de inmediato mediante los canales oficiales de la televisión estatal Press TV. Una alta fuente militar iraní notificó que sus fuerzas armadas procederán al cierre total e inmediato del estrecho de Ormuz —por donde transita una quinta parte del petróleo mundial— ante cualquier nueva incursión enemiga. Asimismo, el mando iraní adelantó que sus sistemas de misiles apuntarán «al doble de objetivos» estratégicos en la región, remarcando que en sus planes de defensa nacional no harán distinciones operativas entre objetivos de los Estados Unidos y los de sus socios regionales del Golfo.
