Los bombardeos nocturnos ordenados por Donald Trump dañaron infraestructura clave y encendieron las alarmas en el estrecho de Ormuz. La Guardia Revolucionaria atacó bases norteamericanas en Qatar, Kuwait y Bahréin
El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán registró una escalada de violencia crítica durante la última noche. De acuerdo con información oficial de las autoridades iraníes provista por la agencia Xinhua y difundida por la Agencia Noticias Argentinas, los nuevos ataques aéreos perpetrados por las fuerzas estadounidenses dejaron un saldo trágico de 14 personas muertas y 78 heridas.
Además de las bajas humanas, las incursiones militares estratégicas provocaron severos daños materiales en la infraestructura civil del país persa, afectando de gravedad a un puente y una línea ferroviaria clave para la conectividad local.
Frente a este escenario, Teherán condenó «en los términos más enérgicos posibles» lo que calificó como «repetidos actos de agresión» por parte de la Casa Blanca, denunciando asimismo la persistente violación de la Carta de las Naciones Unidas y de las normas vigentes del derecho internacional.
Represalia militar inmediata y bases bajo fuego
La respuesta de las fuerzas armadas iraníes no se hizo esperar, trasladando el epicentro de la crisis hacia el estrecho de Ormuz y los países vecinos. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, actuando en conjunto con el Ejército regular, anunció el inicio de represalias directas y confirmaron haber atacado bases e instalaciones militares de Estados Unidos ubicadas en Kuwait, Bahréin y Qatar.
El estallido de este frente de batalla regional pone en jaque la seguridad de las tropas norteamericanas desplegadas en el Golfo Pérsico y amenaza con desatar un conflicto de proporciones impredecibles en una de las rutas de comercio energético más importantes del planeta.
Negociaciones en la cuerda floja
Paradójicamente, el recrudecimiento de las hostilidades se produce en medio de un complejo proceso diplomático. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró públicamente que el gobierno de Teherán se comunicó con Washington porque «quiere negociar» y «llegar a un acuerdo».
Efectivamente, ambas potencias se encontraban manteniendo rondas de diálogo activas con el objetivo de sellar un acuerdo definitivo en un plazo máximo de 60 días, bajo el marco de un memorando de entendimiento firmado de manera reciente. Sin embargo, las acciones de fuerza cruzadas de las últimas horas amenazan con hacer naufragar las vías diplomáticas, dejando a la región al borde de una guerra abierta.
