Máxima tensión en el oficialismo: se posterga la mesa política por la feroz interna entre Santiago Caputo y Martín Menem.
La Casa Rosada atraviesa uno de sus momentos de mayor ebullición interna. La profunda traba política y el cruce generalizado en redes sociales entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, obligaron a suspender la reunión de la mesa política que habitualmente se desarrolla los lunes. Desde el entorno presidencial confirmaron que habrá una pausa forzada en las deliberaciones presenciales hasta que disminuya la intensidad del conflicto.
El detonante de las redes y la cuenta de la polémica
La relación entre ambos sectores terminó de estallar tras las publicaciones de la cuenta de X (antes Twitter) @PeriodistaRufus, un perfil fuertemente crítico de la gestión oficial que en los despachos caputistas le atribuyen directamente al titular de la Cámara baja. Desde los sectores que responden al estratega gubernamental consideran que los cuestionamientos vertidos allí revisten una gravedad institucional profunda que excede las diferencias lógicas de criterio.
“Decime que te querés sentir importante cuando estás en caída libre @slcaputo. Sos el fracaso más grande que carga el presidente. Te queda poco”, disparó la polémica cuenta antes de ser dada de baja, coincidiendo con el viaje del asesor a Washington.
Por su parte, Menem desmintió de forma tajante cualquier vinculación con el perfil y atribuyó los ruidos virtuales a un «error involuntario» de un colaborador que interactuó con los mensajes. Cerca del riojano —sector respaldado firmemente por Karina Milei— se defienden asegurando que los «celestiales» buscan cualquier argumento para atacar y que es inviable pensar que el diputado busque dañar el proyecto oficial.
En medio de la escalada, Santiago Caputo rompió el silencio con un fuerte descargo en su cuenta oficial: “Voy a defender el proyecto nacional de Javier Milei DEL QUE SEA… Llegué acá con el Presidente, me iré con el Presidente o cuando él disponga”.
Una mesa fracturada por sospechas y pases de factura
El clima en la mesa política ya arrastraba un importante desgaste desde la semana pasada. Aquel encuentro estuvo marcado por la tensión que generan las investigaciones sobre presunto enriquecimiento ilícito que pesan sobre el jefe de gabinete, Manuel Adorni, quien habitualmente ejerce el rol de convocante. En esa oportunidad, la jefa de los senadores, Patricia Bullrich, y el ministro de Economía, Luis Caputo, se retiraron antes de la finalización del debate.
Por el momento, los principales armadores de la mesa —donde también confluyen Diego Santilli, Eduardo «Lule» Menem e Ignacio Devitt— descartan una fecha de retorno inmediata. Cerca de Bullrich y Santilli prefieren mantenerse al margen de la disputa, atribuyendo el conflicto a que la actual administración nació con el poder fragmentado entre la rigidez de la Secretaría General y la consolidación de la línea interna del consultor presidencial.
En la mesa chica de Balcarce 50 no se esperan pedidos de renuncia ni giros drásticos motorizados por el primer mandatario, apostando a que el paso de los días logre enfriar la disputa. Sin embargo, en el entorno del jefe de Estado miran el panorama con abierta preocupación y definen la crisis actual con crudeza: “Es el alfil de Javier contra el alfil de Karina. No hay final feliz”.
