Estudiantes y docentes de la Escuela 750 debieron abandonar el edificio tras activarse el protocolo por amenaza de bomba.
Una llamada anónima con una falsa alarma sobre la presencia de un artefacto explosivo interrumpió las clases en el nivel secundario de Puerto Madryn. Este tipo de intimidaciones telefónicas genera un perjuicio grave al paralizar el dictado de clases y forzar el despliegue urgente de distintas dependencias de seguridad. El episodio causó honda preocupación entre los padres y el personal docente, quienes debieron suspender por completo las actividades institucionales previstas para la mañana de este martes.
Evacuación inmediata y despliegue del protocolo de seguridad
La amenaza afectó de manera directa a la Escuela 750, la tradicional institución de comercio de la ciudad portuaria. Apenas se receptó la comunicación en el establecimiento, el equipo directivo activó el protocolo de evacuación dispuesto de forma conjunta por los ministerios de Educación y de Seguridad. En pocos minutos, la totalidad de los estudiantes y el cuerpo de profesores del turno mañana abandonaron las instalaciones de forma ordenada y se concentraron en las veredas linderas.
Efectivos de la Policía de la Provincia del Chubut arribaron rápidamente al lugar para establecer un cordón de resguardo perimetral y custodiar a los adolescentes en las afueras del colegio. El comisario Carrizo, titular de la Comisaría Primera, quedó a cargo de coordinar el operativo de seguridad exterior. El vaciamiento total de la estructura edilicia se ejecutó con celeridad para liberar el espacio de trabajo a los peritos que debían examinar minuciosamente el inmueble.
La Brigada de Explosivos requisó el edificio de la avenida Gales
La revisión técnica pormenorizada dentro del establecimiento educativo estuvo en manos del personal de la Brigada de Explosivos. Los agentes especializados ingresaron al histórico edificio —ubicado sobre la avenida Gales, entre las calles Villegas y Reconquista— portando equipos tecnológicos de detección específicos para este tipo de contingencias de riesgo.
Con el objetivo de facilitar las maniobras de la brigada y evitar interferencias, los patrulleros policiales procedieron a interrumpir de forma total el tránsito vehicular en las cuadras adyacentes a la escuela de comercio. Estas falsas alarmas provocan un fuerte malestar en las cúpulas policiales debido a que desvían recursos humanos, logísticos y móviles que deberían estar asignados a la prevención del delito en los barrios. Movilizar a peritos en explosivos y sitiar una zona céntrica por un llamado telefónico debilita la cobertura de seguridad en otros sectores comerciales, mientras los directivos escolares evalúan cómo optimizar la prevención ante estas conductas que alteran el ritmo de aprendizaje de los alumnos.
Investigación judicial para identificar al autor de la llamada
La vuelta a los salones de clase quedó supeditada de manera exclusiva al resultado de la inspección detallada en cada aula. Las normativas de seguridad vigentes determinan que, una vez que los especialistas comprueban la inexistencia de un peligro real, la actividad escolar debe reanudarse de inmediato en la misma jornada, una directriz que busca evitar que las falsas alarmas logren suspender de forma definitiva los días de clases.
En tanto, la Comisaría Primera ya dio inicio a un sumario judicial bajo las directivas de la Justicia local para intentar rastrear de forma fehaciente el origen de la comunicación telefónica que paralizó a la Escuela 750. Los investigadores requerirán a las empresas prestadoras de telefonía el informe de los registros de llamadas entrantes para identificar el número de abonado desde el cual se emitió la amenaza. Cabe recordar que la legislación penal prevé penas severas de prisión y multas de fuerte impacto económico para quienes realicen estas falsas llamadas a los servicios de emergencias.
