Presión oficial a los bancos: Luis Caputo exigió que bajen las tasas y extiendan plazos por la morosidad.
El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Gobierno nacional mantiene intensas negociaciones con las entidades bancarias del sector privado para forzar una flexibilización en las condiciones de refinanciación de deudas. La medida responde a una creciente preocupación oficial por el aumento del índice de morosidad en el sistema financiero, que afecta tanto a particulares como al sector productivo.
«Esto no funciona así»: el freno a las estrategias de cobro judicial
El jefe de la cartera económica cuestionó con dureza las acciones defensivas que comenzaron a implementar diversos bancos comerciales ante las dificultades de pago de sus clientes en tarjetas de crédito, préstamos personales y líneas comerciales.
“Esto no funciona así”, disparó Caputo, al criticar que las entidades endurezcan las tasas de interés o deriven carteras de deudores morosos de forma automática a estudios jurídicos para acelerar el cobro.
El ministro contextualizó la problemática señalando que, tras el severo ajuste fiscal y el fin del financiamiento estatal, los bancos privados se vieron obligados a «empezar a actuar como bancos», expandiendo de manera muy veloz el crédito al sector privado. El funcionario admitió que en ese proceso acelerado las entidades “dieron algunos créditos malos”, pero remarcó que la solución no debe ser el ahogo financiero de los tomadores de crédito.
Sin auxilio regulatorio por parte del Banco Central
La presión política y discursiva de Economía surge como la principal herramienta oficial, dado que se descartó cualquier tipo de auxilio o intervención mediante normativas de emergencia. Días atrás, el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, descartó de plano la aplicación de nuevas medidas regulatorias para aliviar de forma coactiva la situación de los deudores.
Ante este panorama, Caputo aseguró que el Gobierno les transmitió a los directivos bancarios la necesidad imperiosa de extender plazos y ofrecer tasas de interés «más razonables» que actúen como un puente para regularizar compromisos financieros. Según el ministro, la respuesta inicial empieza a traccionar: “Entiendo que varios bancos están hablando con las pymes y dando plazos más largos”, concluyó.
