Las pizarras de Nueva York muestran números en rojo para los activos locales en una jornada marcada por la cautela financiera
Las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street registran retrocesos significativos, traccionadas principalmente por el sector bancario, mientras los títulos soberanos en moneda extranjera acompañan la tendencia con leves caídas. A pesar de los retrocesos, el indicador de riesgo país logra sostenerse por debajo de una barrera clave.
Tropiezo para los ADRs y estabilidad en el riesgo país
Las empresas argentinas sufren una rueda compleja en el exterior, registrando pérdidas de hasta el 4,5% en sus recibos de depósito americanos (ADRs). Este escenario de menor apetito por el riesgo impacta también sobre los bonos globales en dólares, los cuales exponen caídas de hasta el 0,9% lideradas por el título Global 2030. De todas maneras, el riesgo país medido por el banco J.P. Morgan se mantiene estabilizado en las 543 unidades, reflejando que los inversores aún ponderan las anclas macroeconómicas de la gestión local.
Este vaivén financiero encuentra raíces tanto fuera como dentro de las fronteras. En el plano internacional, persiste una fuerte incertidumbre global por la falta de certezas operativas en el Estrecho de Ormuz, un canal neurálgico para el comercio mundial. Tras una reunión entre Donald Trump y Xi Jinping que no arrojó avances concretos, consultoras internacionales como Capital Economics advierten que el precio del barril de crudo podría escalar a valores de entre u$s130 y u$s140 si se prolongan los bloqueos de flujos logísticos.
Sólido superávit fiscal frente al lento ritmo de la economía
En el plano interno, el frente macroeconómico aporta certidumbre pero también señales de alerta por el lado de la economía real. Por un lado, el Gobierno nacional ratificó la vigencia del superávit con datos de abril, mes que cerró con un saldo primario positivo de $0,63 billones y un superávit financiero de $0,27 billones. No obstante, las planillas oficiales revelan que los ingresos totales de las arcas públicas cayeron un 2,1% interanual en términos reales, lo que expone el enfriamiento de la actividad y la desaceleración de los salarios.
Esta dualidad fue analizada por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, durante la presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM). El funcionario admitió que la remonetización de la economía se viene dando a una velocidad más lenta de la estipulada originalmente, provocando que el crédito privado avance de forma muy gradual. Asimismo, de cara a la negociación y revisión de las metas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para este año 2026, las proyecciones oficiales apuntan a alcanzar un piso de u$s10.000 millones en adquisición de divisas y u$s8.000 millones en acumulación neta de reservas para blindar los compromisos externos.
