La paradoja cambiaria se instaló con fuerza en el escenario financiero local
En una nueva jornada operativa, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ratificó su sólido perfil comprador en el mercado único de cambios, pero este esfuerzo no logró verse reflejado en las arcas públicas debido a un fuerte impacto contable adverso a nivel internacional.
La autoridad monetaria consiguió adquirir un total de u$s121 millones durante la rueda del miércoles 10 de junio, consolidando un saldo comprador acumulado en lo que va del mes de u$s750 millones. A pesar de esta racha positiva, las reservas internacionales brutas retrocedieron u$s274 millones, cerrando en un nivel de u$s47.558 millones, producto de una marcada desvalorización global de las tenencias de oro.
El efecto contable del metal precioso y las metas cumplidas
La contracción en el balance de las reservas brutas encontró su explicación principal en el desempeño del oro en los mercados externos, donde sufrió un retroceso del 4,37%. Al ser un componente clave de los activos nacionales, esta fluctuación representó una merma puramente contable de aproximadamente u$s345 millones para el Central. A esto se sumaron leves oscilaciones en las monedas de la canasta de Derechos Especiales de Giro (DEG), como el euro y el yuan, que también alteraron los registros que se informan en dólares.
Sin embargo, el dato estructuralmente positivo para el Gobierno radica en que las compras netas acumuladas en lo que va del año ya escalaron hasta los u$s10.419 millones[cite: 1]. Con este volumen, el BCRA logró sobrepasar con holgura el piso de u$s10.000 millones que se había fijado originalmente como la meta anual de acumulación de reservas.
Alivio cambiario: caen el dólar mayorista y los paralelos
En la plaza doméstica, el segmento mayorista extendió su sendero de corrección bajista por segunda rueda consecutiva al retroceder un 0,69%, finalizando la jornada en $1.431. Con este movimiento, la cotización oficial tomó una mayor distancia respecto a los picos máximos reportados en las semanas previas y se ubicó un 18,93% por debajo del techo establecido en el esquema de bandas cambiarias, fijado actualmente en $1.742,24.
Esta distensión en el mercado formal, donde se operó un volumen global de u$s524 millones, se replicó de forma inmediata en los canales alternativos de comercialización:
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El dólar minorista promedio oficial avanzó de forma marginal un 0,08% para ubicarse en $1.464,95.
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El dólar MEP o Bolsa retrocedió un 0,40%, cotizando hacia el cierre en $1.452,30.
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El Contado con Liquidación (CCL) acompañó la tendencia con una baja del 0,30%, posicionándose en $1.512,54.
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En el circuito informal, el dólar «blue» cedió terreno y terminó comercializándose a $1.450 para la venta en las cuevas de la city porteña, manteniendo la brecha cambiaria frente al oficial en un ajustado 1,33%.
Mayor demanda privada y replanteo de estrategias
Los analistas económicos evalúan de cerca este escenario donde la dinámica privada de oferta y demanda comenzó a ganar un protagonismo superior. De acuerdo con estimaciones privadas, si bien la liquidación del sector agroexportador mostró una aceleración al promediar u$s154 millones diarios en lo que va de junio frente a los u$s141 millones de mayo, el Central debió ceder terreno ante el mercado.
Especialistas del sector señalan que la desaceleración en el ritmo de captación neta de divisas por parte de la entidad oficial no responde a fallas en el agro, sino a una mayor presión por el lado de la demanda privada, impulsada por importadores, bancos y compradores minoristas. Esto obliga al BCRA a administrar con extrema prudencia su participación en el mercado spot con la mirada puesta en los desafíos financieros del segundo semestre.
