Una verdadera revolución se vive en la City porteña en una jornada bursátil que promete marcar un antes y un después para la economía argentina.
En medio de un clima de extrema expectativa global, Wall Street y los principales centros financieros internacionales le han dado un espaldarazo demoledor al programa macroeconómico oficial, provocando un derrumbe histórico en los indicadores de desconfianza exterior.
Esta drástica corrección técnica no solo oxigena las cuentas públicas de forma inmediata, sino que coloca al país a las puertas de un hito financiero que parecía imposible hace apenas unos meses, desatando una oleada de optimismo entre inversores y corporaciones locales.
El monumental avance en los mercados internacionales se consolidó con fuerza durante la jornada de este viernes. El riesgo país continúa con tendencia a la baja y al promediar la rueda se posicionó firmemente en los 438 puntos básicos.
El marcado retroceso profundiza y mantiene el proceso de optimismo que se inició formalmente el jueves, tras conocerse la contundente mejora de la nota de la deuda pública soberana por parte de la calificadora internacional Standard & Poor’s, un movimiento que alteró de forma positiva el humor de los operadores.
El plan secreto de Caputo: Volver al mercado mundial con tasas del 6%
La mirada del equipo económico nacional está puesta fijamente en perforar la barrera psicológica de los 400 puntos en el índice financiero. Si el indicador que elabora JPMorgan quiebra ese piso, se afirmará de manera definitiva la posibilidad real de que Argentina vuelva a emitir deuda en los mercados voluntarios de crédito, cumpliendo así uno de los objetivos de máxima del Gobierno nacional y del Palacio de Hacienda. Cabe recordar que la semana pasada la agencia Fitch Ratings también había mejorado la calificación de los bonos locales, sumando presión positiva. Por el momento, la conducción económica se conforma con el financiamiento del mercado local y señala que, en la medida que consiga tasas menores, seguirá priorizando esas vías alternativas de colocación de deuda.
«Nuestra obligación es refinanciar la deuda a la tasa más baja posible. No tendría sentido que lo hicieramos al 9,5% cuando lo podemos hacer al 6% por otros mecanismos», disparó con firmeza el titular de la cartera de Economía, Luis Caputo. La estrategia oficial de desendeudamiento caro recibió otra excelente noticia en las últimas horas: la calificadora Moody’s adelantó de forma oficial que en su próxima revisión programada para el mes de julio evaluará detalladamente la situación de la deuda argentina, y en el mercado bursátil ya se descuenta una nueva e inminente mejora en la nota soberana.
La jugada de MSCI: El fin del «Standalone» para desatar una lluvia de dólares
El impacto de las tres grandes agencias calificadoras es total sobre el mercado de bonos mundiales. Al mejorar la nota de la deuda argentina, se elimina el cepo normativo interno que poseían muchos fondos de inversión multimillonarios, los cuales tienen estrictamente prohibido por reglamento colocar capitales en países con mala calificación crediticia. Con este cambio de estatus, habrá más dinero disponible de inversores para comprar títulos argentinos, lo que mejorará sensiblemente los precios de los bonos soberanos y provocará una drástica baja en las tasas de interés corporativas para todas las empresas privadas del país que busquen financiamiento externo.
De forma paralela, el mercado accionario vive sus propias horas decisivas. En exactamente dos semanas, la firma MSCI comunicará si saca definitivamente a la Argentina de su humillante calificación de “standalone” —donde el país permanece aislado y fuera de toda posibilidad de inversión institucional— para ubicarlo dentro de la categoría de “mercado de frontera”. Sin embargo, la aspiración de máxima del Gobierno es lograr el ascenso directo a “mercado emergente”. Las meras especulaciones en torno a la decisión de MSCI, que orienta a los grandes fondos a comprar o vender papeles de un país, explican la fuerte suba de las acciones locales, que registraron ganancias de hasta el 4% en Nueva York, a pesar de que el índice MERVAL experimentó una leve toma de ganancias con una caída marginal del 0,1% en la Bolsa porteña.
