En distintos sectores del Parque Provincial Patagonia Azul, en Chubut, el paisaje costero se transforma drásticamente dos veces al día con el ritmo de las mareas. Cuando el mar retrocede, deja al descubierto una franja intermareal que alberga algas, moluscos, crustáceos y microorganismos en la frontera entre el agua y la tierra firme.

Este ambiente dinámico permite realizar caminatas de exploración para observar especies que se acercan a alimentarse. Los sectores de acceso público para recorridos autoguiados son Bahía Arredondo (Portal Isla Leones) y Arroyo Marea (Portal Bahía Bustamante). Quienes se hospedan en Marisma Camps también disponen de áreas complementarias. Contar con un guía permite interpretar el paisaje y descubrir detalles biológicos del territorio.
Nadia Abelaira, de 23 años, estudiante de Biología en la Universidad de Buenos Aires, se desempeñó como guía en Marisma Camps hasta fines de marzo. La joven oriunda de Exaltación de la Cruz destacó que el canal marítimo del área protegida es uno de los escenarios más impactantes. «La corriente ingresa con tanta fuerza que arrastra bancos de peces y todo tipo de vida marina. Ver los destellos plateados alimentándose en la superficie resulta un espectáculo constante», relató.
El ecosistema al descubierto
Cuando el mar se retira por completo, con una diferencia de cinco metros verticales, la costa expone bosques de algas y una biodiversidad que incluye anémonas, peces en pozas y mejillones. Entre la flora marina destaca el wakame, un alga exótica invasora que el equipo extrae para controlar su proliferación y derivar a la gastronomía local.
Estos sectores funcionan como comedor para aves como los ostreros negros, pardos y australes, además de chorlitos y playeritos. El protagonista indiscutido es el pato vapor, ave endémica de Chubut que nada siempre en pareja. «Es un espectáculo único», afirmó Abelaira.
Una sinfonía natural
La inmersión en el área protegida exige afinar los sentidos para captar sonidos como el canto rodado chocando contra las olas, la brisa sobre la vegetación esteparia y el llamado de las gaviotas. La fauna terrestre aporta su propia acústica: el crujido de un cuis alimentándose de jume o el roce de un peludo entre los coirones. «A mí me sorprendía mucho que los guanacos puedan tomar agua de mar e hidratarse», admitió la guía sobre este mecanismo fisiológico.
Conservación y avistaje
La riqueza trófica de la costa atrae a la ballena sei, una especie que se creía extinta en la región y que hoy encuentra allí un área de permanencia. En el cielo, el petrel gigante del sur, con sus dos metros de envergadura, realiza pasadas rasantes sobre el agua. «Es hermoso verlos planear», relató Abelaira.
Al reflexionar sobre el impacto del lugar, la guía concluyó: «No hay palabras que puedan describir la belleza que tiene ese paisaje, no hay foto que le haga justicia, no hay días que alcancen para poder vivirlo».
Datos útiles para conocer el intermareal en Patagonia Azul
Ubicación: Arroyo Marea en Portal Bahía Bustamante (acceso público), Marisma Camps en Portal Bahía Bustamante (acceso para huéspedes), Bahía Arredondo en Portal Isla Leones (acceso público).
Recomendaciones para la visita: Es fundamental llevar agua potable, alimentos y viandas, ropa cómoda o rompevientos, y protector solar, dado que el punto de abastecimiento más cercano es la localidad de Camarones. Sumar binoculares resulta ideal para el avistaje de aves y fauna marina.
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