Comodoro Rivadavia marchó contra la violencia de género y la inacción estatal.
En una nueva jornada de movilización por el aniversario número once del movimiento Ni Una Menos, la ciudad de Comodoro Rivadavia se volcó masivamente a las calles para reclamar justicia frente a la violencia de género y el alarmante índice de femicidios.
El acto central se desarrolló en la plaza de la Escuela 83, epicentro de los reclamos sociales, donde se denunció el abandono y la desidia que, según las organizaciones, atraviesan las políticas públicas actuales. Las oradoras fueron contundentes al señalar que la ausencia del Estado nacional, reflejada en la parálisis de los programas de apoyo económico y la precarización de las líneas de atención, agrava la vulnerabilidad de mujeres y adolescentes en todo el país.
El duro reclamo contra el sistema judicial
Uno de los ejes más críticos de la jornada fue la impugnación al funcionamiento del Poder Judicial. El documento leído ante la multitud calificó de ineficiente a la Justicia, cuestionando con dureza que los magistrados prioricen juzgar la vida privada, la vestimenta o la edad de las víctimas antes que avanzar sobre los responsables materiales de la violencia.
La movilización visibilizó casos emblemáticos como el de Valeria Schwab, cuya familia exige celeridad en los procesos judiciales, y recordó que la burocracia institucional y las denuncias sin seguimiento se transforman, en la práctica, en una condena invisible que termina siendo cómplice de los agresores.
Memoria y organización frente a la violencia
Desde el Foro de Infancia Robada, al igual que desde los distintos colectivos feministas presentes, se hizo hincapié en que la memoria del dolor se está traduciendo en una organización popular indispensable para sobrevivir ante la desprotección estatal.
En la previa de la marcha, los datos difundidos por la Oficina de la Mujer del Superior Tribunal de Justicia de Chubut arrojaron una cifra escalofriante: 38 femicidios en la provincia durante los últimos trece años, con el dato agravante de que el 95% de los perpetradores formaba parte del entorno cercano de la víctima.
Estos números fueron citados no solo para visibilizar la magnitud del problema, sino para interpelar a una sociedad a la que se le reclama dejar de juzgar a las mujeres y empezar a cuestionar profundamente las estructuras violentas. La jornada culminó con una marcha hacia el Cenotafio, bajo la premisa de no dejar a ninguna mujer sola y reafirmar que, ante la inacción de las instituciones, la defensa de la vida se sostiene en la calle.
