Juicio por Maradona: Dalma expuso las graves fallas de la internación y conmovió al tribunal con su relato del final.
En una de las jornadas más intensas y cargadas de emotividad desde el inicio del debate oral, Dalma Maradona declaró este martes ante los tribunales de San Isidro en el juicio que investiga las causas de la muerte de Diego Armando Maradona. Acompañada en la sala por su madre, Claudia Villafañe, y sus hermanas Gianinna y Jana, la hija mayor del «Diez» brindó un testimonio clave de más de una hora donde apuntó duramente contra el entorno médico y describió las severas falencias de la internación domiciliaria.
“Nos trataban de locas”: las alertas que el entorno ignoró
Dalma comenzó su relato describiendo el deterioro físico y cognitivo que venían observando en su padre desde finales de 2019 y durante el aislamiento por la pandemia en 2020. Explicó que, junto a Gianinna, notaban que Diego hablaba más lento, balbuceaba en las videollamadas y mostraba dificultades para registrar las conversaciones.
“Nosotras manifestábamos eso, pero su entorno nos decía que estábamos exagerando. Siempre había una excusa, nos decían que tuvo un día difícil. Todo cambió el día de su cumpleaños de 2020 (los 60 años), cuando todos lo vieron mal en la cancha de Gimnasia y ahí ya no éramos nosotras las locas”, enfatizó frente a los jueces.
Tras ese episodio público, a Maradona se le descubrió un hematoma subdural. Según la testigo, el neurocirujano Leopoldo Luque presionó para operarlo y trasladarlo a la Clínica Olivos, a pesar de que otros profesionales no lo consideraban de urgencia inmediata. Dalma reveló además que el histórico abogado Víctor Stinfale les advirtió que Luque no tenía la pericia suficiente para operarlo, por lo que finalmente la cirugía estuvo a cargo del equipo de la clínica, quedando Luque solo como asistente dentro del quirófano por expreso deseo de Diego.
La trampa de la «internación seria» en Tigre
La mayor de las hijas detalló el proceso que derivó en el traslado de Diego a la casa de Tigre. Explicó que la empresa Swiss Medical recomendaba una internación institucional en una clínica especializada, pero que Luque les ofreció la opción domiciliaria como la «única alternativa viable» para evitar que el astro se resistiera.
Sin embargo, el dispositivo médico montado colapsó casi de inmediato:
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Falta de insumos y personal: A los dos días de llegar, la familia se enteró de que habían echado a los acompañantes terapéuticos y que los enfermeros tenían problemas para ingresar.
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Sin cobertura de emergencia: No había una ambulancia de alta complejidad apostada en el lugar de manera fija; ante cualquier emergencia, debían solicitarla en el momento.
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Ausencia de un médico clínico: Dalma pidió sumar un médico generalista dado que Luque era neurocirujano, pero la psiquiatra Agustina Cosachov y el resto del equipo le respondieron de forma tajante que Luque era el médico a cargo de todo el tratamiento.
La gravedad de la situación quedó al descubierto al tercer día de la mudanza, cuando Diego sufrió una indigestión. “Nos llamaron a Gianinna y a mí para que tomáramos una decisión médica. Ahí nos cayó la ficha de que no había médicos ni ambulancia, de que nadie se estaba haciendo cargo de la situación”, denunció con la voz quebrada.
Fuertes cruces con Luque y el psicólogo Carlos Díaz
Durante la audiencia, el fiscal Patricio Ferrari reprodujo un audio donde Leopoldo Luque tildaba a las hijas de Maradona de «egocéntricas» y aseguraba que le hacían un favor si lo corrían del tratamiento. Mirando fijamente al banquillo de los acusados, Dalma sentenció:
“Ojalá se hubiera corrido, ojalá hubiera tenido la decencia de correrse. Yo tuve una charla con él donde le dije que si la situación lo sobrepasaba, estaba la posibilidad de que viniera alguien a la altura. Él me miró y me dijo: ‘Yo puedo, estoy a la altura’”.
También cargó contra el psicólogo de la causa, Carlos Díaz, a quien acusó de haberla manipulado para mantenerla alejada de la casa de Tigre bajo el pretexto de un supuesto esquema terapéutico por el cuadro de abstinencia de su padre. «Me dijo que su plan en lo psicológico era dejarlo solo. Gianinna le advirtió que era peligroso porque mi papá podía sentir que lo habíamos abandonado, pero Díaz nos contestó que teníamos que acatar sus órdenes de manera estricta».
Con respecto a las causales del deceso, Dalma recordó, ante las preguntas de su abogado Fernando Burlando, la histórica condición clínica de su progenitor: “Mi papá era un paciente cardíaco desde su crisis del año 2000. No podía dejar de tomar su medicación y él jamás se resistía a tomarla porque sabía que la necesitaba. Al final de sus días, ya no se la suministraban”.
El desgarrador recuerdo del 25 de noviembre
El momento más crítico de la declaración ocurrió cuando la testigo rememoró el día del fallecimiento de Diego. Entre lágrimas, lo que obligó a suspender la alocución por unos instantes para que pudiera beber agua, detalló las condiciones en las que encontró el cuerpo de su padre, provocando que su hermana Gianinna rompiera en llanto en la sala.
“Cuando yo llego a la casa de Tigre porque mi hermana me avisó que lo estaban reanimando, mi papá ya había fallecido. Entro a la habitación y estaba tapado con una sábana hasta el cuello. Lo vi muy hinchado, el cuerpo y la cara. Le agarré las manos… Estaba muy hinchado. Yo no entendía cómo había pasado”, concluyó conmovida.
Las otras declaraciones de la jornada
La audiencia de este martes comenzó con el testimonio de Gabriel Charovsky, exjefe de auditoría de Swiss Medical (período 2016-2025), quien aportó detalles técnicos sobre el circuito de autorizaciones y la gestión de la externación, deslindando responsabilidades sobre los requisitos prestacionales que solicitó el equipo médico tratante.
Para el turno de la tarde, el tribunal fijó las ampliaciones de las declaraciones indagatorias de dos de los siete imputados por homicidio simple con dolo eventual: el jefe de enfermeros, Mariano Perroni, y la coordinadora de la prepaga, Nancy Forlini.
