En una jornada clave para el mercado financiero local, la prestigiosa agencia de riesgo S&P Global Ratings mejoró la calificación crediticia de YPF y de otras siete grandes compañías nacionales
La medida se concretó apenas días después de que la calificadora hiciera lo propio con los títulos públicos de la deuda soberana de Argentina. Con este ajuste, las notas en moneda local y extranjera de las corporaciones seleccionadas saltaron de «B-» a «B», consolidando un panorama de mayor confianza institucional tanto en el país como de cara a los inversores internacionales.
Un espaldarazo atado a la disciplina de las cuentas públicas
La decisión de la agencia neoyorquina responde de manera directa a la consolidación del plan económico de la Casa Rosada. En su informe técnico, los analistas de S&P destacaron el estricto programa de austeridad fiscal que sostiene el Ejecutivo y la constante acumulación de divisas internacionales en las arcas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Según la entidad, estos factores no solo sientan las bases para apuntalar el crecimiento y reducir los índices inflacionarios, sino que además flexibilizan los mecanismos de transferencia y convertibilidad de las empresas que operan en el mercado.
La nómina de las firmas beneficiadas por este upgrade incluye, además de la petrolera estatal YPF y su división de renovables YPF Luz, a gigantes energéticos e industriales como Pampa Energía, Telecom, Transportadora de Gas del Sur (TGS), Genneia, Aeropuertos Argentina 2000 y la distribuidora eléctrica mendocina EDEMSA. Para todas ellas, la calificadora de Wall Street asignó una perspectiva futura «estable».
El alivio de la deuda soberana de cara a los próximos años
La mejora corporativa se apoya en el nuevo perfil crediticio que adquirió el país frente a los prestamistas oficiales y los mercados voluntarios de capitales. De acuerdo con el reporte, el superávit financiero fortaleció la liquidez estatal para encarar los vencimientos de la deuda comercial en moneda extranjera proyectados para 2026 y 2027. Este acceso al financiamiento descomprime las alarmas de cortísimo plazo y mejora el clima macroeconómico general del sector privado.
No obstante, S&P se preocupó por mantener una cuota de prudencia y advertencias de rigor sobre los desafíos del plano local. La agencia remarcó que la economía argentina todavía lidia con desequilibrios estructurales históricos y que la caja de reservas del Banco Central mantiene un carácter frágil ante eventuales crisis externas. Aunque se anticipan tensiones financieras y políticas para los próximos 12 a 18 meses, los analistas confían en que el actual colchón de superávits y la acumulación de divisas servirán para capear el temporal sin alterar la estabilidad macroeconómica.
