El Palacio de Itamaraty salió al cruce de las decisiones de la Casa Blanca
Al fuerte rechazo por la catalogación de las bandas narco brasileñas como grupos terroristas se le sumó una declaración de guerra comercial por la suba unilateral de aranceles.
El riesgo de la «Guerra contra el Terror» en suelo brasileño
El Gobierno de Brasil, liderado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió formalmente que la decisión unilateral de los Estados Unidos de clasificar a las organizaciones criminales brasileñas Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) como agrupaciones terroristas extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés) pone en riesgo directo su soberanía nacional. Según un documento oficial enviado por el canciller brasileño, Mauro Vieira, a la Cámara de Diputados, la amplitud de la legislación antiterrorista norteamericana abre la puerta a que Washington invoque de forma extraterritorial el uso de la fuerza militar dentro del territorio brasileño.
La inclusión de las facciones criminales en la lista negra del Departamento de Estado se concretó en junio pasado bajo la administración de Donald Trump, la cual ya anunció las primeras sanciones financieras. «La designación puede servir para que autoridades estadounidenses apliquen medidas administrativas y judiciales de carácter unilateral y extraterritorial contra personas, empresas u organizaciones brasileñas, incluso contra aquellas cuya relación con los grupos designados sea indirecta o meramente involuntaria», alertó Vieira, remarcando que Washington ni siquiera comunicó la medida por los canales diplomáticos correspondientes.
Ofensiva arancelaria y represalia por la condena a Bolsonaro
La fricción geopolítica escaló en las últimas horas al plano económico. Brasil calificó de “arbitraria” e “incorrecta” la propuesta de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) de imponer un arancel adicional del 12,5% a los productos brasileños, utilizando como argumento un supuesto déficit en el combate al trabajo forzado en el país sudamericano. El canciller Vieira desestimó las acusaciones mediante una carta, recordando que Brasil cuenta con la «Lista Sucia» (el registro oficial de empresas sancionadas por explotación laboral) y que EE.UU. ignora las pruebas factibles presentadas.
El trasfondo de la disputa comercial arrastra un fuerte componente político. El año pasado, la Administración Trump ya había aplicado un gravamen del 50% a las manufacturas brasileñas, una medida de represalia política por el proceso judicial local que condenó al expresidente Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión por el intento de golpe de Estado tras los comicios que consagraron a Lula. Desde Itamaraty recordaron que la medida viola las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que carece de sustento moral, considerando que desde 2007 Estados Unidos acumula un superávit comercial superior a los 400.000 millones de dólares en su intercambio con Brasil.
Récord histórico en la exportación de pollo
A pesar de las trabas arancelarias impulsadas desde el hemisferio norte, la potencia agroindustrial sudamericana sigue batiendo marcas en los mercados globales. De acuerdo con un informe de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), Brasil alcanzó un récord histórico en sus exportaciones de carne de pollo durante el primer semestre de 2026.
Entre enero y junio, el país embarcó 2.936 millones de toneladas, generando ingresos divisas por un total de 5.700 millones de dólares. Las cifras representan un salto del 12,9% en el volumen de envíos y un notable incremento del 17% en la facturación con respecto al mismo período del año anterior, consolidando el liderazgo brasileño en el abastecimiento alimentario mundial fuera del radar de Washington.
