Las cuentas públicas de la provincia de Chubut enfrentan una combinación crítica de variables económicas que genera una encrucijada fiscal: caída de recursos nacionales en términos reales, retroceso continuo de la producción petrolera y un aumento de regalías que responde únicamente a la recuperación del precio internacional del crudo.
En este complejo escenario, el gasto en salarios y el cumplimiento de los servicios de deuda absorben una porción cada vez más abrumadora de las arcas provinciales.
La exministra de Economía Gabriela Dufour lanzó un categórico diagnóstico sobre la gestión actual: «La Provincia está peor que un año atrás». La exfuncionaria detalló que la baja en la recaudación nacional impacta de lleno en la coparticipación, al tiempo que la recesión en la actividad económica local destruye los recursos propios.
Salarios al límite: el margen fiscal de la provincia se reduce a cero
La tensión entre ingresos y gastos corrientes se traslada de forma directa al funcionamiento diario del Estado. Según precisó Dufour, la masa salarial de Chubut exige actualmente un desembolso cercano a los 152.000 millones de pesos mensuales.
Para cubrir esa obligación, la coparticipación nacional aporta unos 104.000 millones de pesos, mientras que los recursos propios —motorizados de forma principal por el impuesto a los Ingresos Brutos— suman apenas 48.000 millones de pesos. La suma de ambas vías de ingreso queda absorbiendo el total de la nómina salarial. «Todos esos ingresos están comprometidos con el pago de la masa salarial» — Gabriela Dufour.
Esta situación deja a la administración sin margen de maniobra para atender áreas críticas como salud, educación, infraestructura y servicios esenciales, considerando además que las regalías petroleras —el principal recurso genuino— se encuentran trabadas como garantía de los endeudamientos en moneda extranjera.
La trampa del nuevo bono de 650 millones de dólares y el BOCADE
En abril pasado, Chubut emitió un nuevo bono internacional por 650 millones de dólares con el objetivo de atender compromisos del bono BOCADE y volcar fondos a obra pública. Si bien el nuevo título otorga tres años de gracia para el pago de capital, el BOCADE mantiene sus vencimientos trimestrales vigentes.
Dufour desmintió que la maniobra implique un saneamiento fiscal genuino, argumentando que la adhesión al rescate fue minoritaria. De este modo, Chubut se quedó con la obligación anterior y sumó la nueva. Además, la exministra remarcó el incremento en los costos financieros: mientras el BOCADE cotizaba a una tasa del 7,75%, el nuevo instrumento se colocó al 9,45%.
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Caída productiva: La producción petrolera registró un retroceso interanual cercano al 7%.
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Alivio cosmético: La nueva deuda genera caja en el corto plazo, pero no resuelve la crisis estructural.
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Fideicomiso retenido: El BOCADE continúa descontándose de forma automática de las regalías petroleras.
Estrategia electoral 2027: el costo financiero que pagará la próxima gestión
Para la exministra de Economía, la jugada financiera responde a un cálculo político vinculado al calendario electoral. La colocación del título permite al Ejecutivo provincial transitar el período hasta 2027 con liquidez, garantizando el pago de sueldos sin necesidad de emitir Letras del Tesoro de corto plazo.
Sin embargo, el verdadero impacto fiscal se pospone para el futuro. Al postergar el vencimiento de capital hasta el año 2029, la actual administración posterga la carga pesada. «El problema lo va a tener el gobernador siguiente», advirtió Dufour, remarcando que el alivio de hoy se traducirá en un mayor endeudamiento para el próximo mandato.
