El vertiginoso incremento en las exportaciones energéticas de Vaca Muerta y el desarrollo del sector minero abrieron un intenso debate técnico en la Argentina respecto al riesgo de padecer la denominada “enfermedad holandesa”.
Esta distorsión económica ocurre cuando el ingreso masivo de divisas por bienes primarios fortalece la moneda local y resta competitividad al resto del entramado productivo e industrial.
De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), las ventas externas de energía y minería podrían alcanzar los US$50.000 millones para el año 2030, que sumados a los aportes del sector agropecuario (alrededor de US$35.000 millones), consolidarían una oferta de dólares capaz de sostener un tipo de cambio apreciado.
Sectores en riesgo y propuestas de amortiguación fiscal
La aceleración del fenómeno —que se prevé con mayor intensidad hacia 2028— afectaría de forma directa a rubros intensivos en mano de obra expuestos a la competencia internacional, tales como las industrias textil, del calzado, metalúrgica o de neumáticos.
El economista jefe de Ieral, Marcelo Capello, analizó la orientación actual de las políticas oficiales e identificó asignaciones pendientes para los sectores vulnerables:
“Estarían faltando más políticas para las pymes viables que están en riesgo”, afirmó Capello, remarcando que la atención estatal se concentró en áreas estratégicas mediante el RIGI.
Para atenuar los efectos del atraso cambiario, el especialista propuso reducir impuestos a la mano de obra, sustituir retenciones por reintegros y profundizar el superávit en las cuentas públicas:
“Para que el tipo de cambio no esté excesivamente bajo, se necesita más superávit fiscal”, señaló el economista.
Asimismo, el informe de Ieral sugirió canalizar los excedentes hacia la creación de un fondo anticíclico —siguiendo modelos aplicados en Chile y Noruega— que permita atesorar reservas en períodos de bonanza para amortiguar futuras crisis, recomendando que las provincias mineras y petroleras repliquen esta herramienta de ahorro.
Diagnóstico a mediano plazo y el riesgo de una economía de enclave
En contraposición a las alertas inmediatas, otros analistas consideran que el impacto no representará un problema urgente en los próximos años debido a las restricciones operativas aún vigentes en el mercado local.
La analista macro de la consultora Abeceb, Elisabeth Bacigalupo, descartó una afectación inminente en la estructura económica:
“No me imagino enfrentando problemas de enfermedad holandesa al menos los próximos 3 años”, sostuvo la especialista.
Bacigalupo argumentó que la demanda de divisas para la importación de bienes de capital e insumos aumentará a medida que la economía retome el crecimiento, compensando parte de la sobreoferta de dólares. Sin embargo, advirtió sobre un fenómeno alternativo:
“Si el proceso de crecimiento continúa, la inversión en bienes de capital, que básicamente son importados, va a presionar la demanda de dólares para importar maquinaria, por más que cambie esta matriz productiva hacia sectores más capitales intensivos”, ejemplificó.
En esa línea, la analista prefirió señalar el riesgo de derivar en una economía de enclave, caracterizada por enclaves productivos de altísima rentabilidad pero con escaso impacto en el empleo y la industria nacional.
