Avance petrolero en Malvinas y nuevas licitaciones reavivan el debate sobre la exploración offshore.
El avance del megaproyecto hidrocarburífero Sea Lion en el archipiélago malvinense y la reciente decisión del Gobierno nacional de abrir una licitación para el bloque CAN_200 devolvieron al centro de la escena política y ambiental el debate sobre la exploración offshore en el Mar Argentino.
El proyecto Sea Lion y la nueva licitación en la Cuenca Argentina Norte
A pocos meses de consolidarse la decisión final de inversión concretada a fines de 2025, el proyecto Sea Lion —situado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y llevado adelante por las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration con una inversión estimada en US$1.800 millones— proyecta iniciar su producción en 2028. La iniciativa apunta a extraer unos 170 millones de barriles en su primera etapa, con un rendimiento esperado de 55.000 barriles diarios.
En paralelo, la estrategia energética nacional volvió a apostar por la cuenca atlántica al poner en marcha un concurso público internacional para licitar el área CAN_200, un bloque de aproximadamente 5.000 kilómetros cuadrados en la Cuenca Argentina Norte (CAN). La medida responde a una manifestación de interés presentada por Challenger Energy Group, reactivando los planes exploratorios tras los resultados mixtos registrados en los pozos previos y la devolución de los bloques CAN 107 y CAN 109 por parte de Shell y QatarEnergy.
Antecedentes y las críticas por «selectividad»
La reactivación del tema trae a la memoria la fuerte controversia suscitada entre 2021 y 2022, cuando la autorización de campañas sísmicas frente a las costas de Mar del Plata (bloques CAN 100, CAN 108 y CAN 114) desató una intensa resistencia por parte de organizaciones ambientalistas como Greenpeace y sectores locales, derivando en medidas cautelares judiciales que frenaron temporalmente los trabajos hasta su posterior habilitación bajo estrictas exigencias.
En este marco, el exministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, intervino en la discusión pública a través de sus redes sociales. El exfuncionario cuestionó la reacción dispar frente a ambas iniciativas al señalar la ausencia de cuestionamientos hacia el desarrollo hidrocarburífero en Malvinas, y se preguntó: «¿Será que cierto activismo e indignación posee una tendenciosa selectividad?». De este modo, la pulseada entre la atracción de inversiones, el desarrollo económico soberano y la protección de los ecosistemas marinos vuelve a instalarse en la agenda pública.
