En un giro escalofriante dentro de la causa judicial que conmociona a la región, la abogada Nadia Beller rompió el silencio desde la Clínica de las Américas y reveló que se encuentra embarazada de cuatro semanas.
La mujer señaló de manera directa como padre de su bebé al exasesor presidencial Fernando Cerimedo, quien actualmente permanece detenido en Bolivia bajo la grave imputación de ser el presunto instigador del brutal ataque a tiros perpetrado por sicarios el pasado lunes en Santa Cruz de la Sierra.
La acusación contra Cerimedo y la sombra de un doble crimen
Internada en el centro de salud tras haber sobrevivido a la ráfaga de disparos de los agresores, Beller afirmó estar «convencida» de que el estratega político fue quien ordenó su asesinato. Según su testimonio, el propio Cerimedo insistió para que acudiera a la cita de esa noche y le prometió que enviaría guardaespaldas para protegerla. Sin embargo, la víctima denunció que los presuntos custodios no intervinieron en absoluto cuando la motocicleta de los atacantes sufrió un desperfecto en la escena.
Beller desmintió la hipótesis defensiva al relatar un hecho clave: «Él reconoce que estuvo conmigo en el hospital un día antes de que intentaran matarme», aseguró, añadiendo que el consultor la llevó personalmente a una consulta médica, la acompañó a hacerse una ecografía y abonó los gastos médicos. Beller cuestionó públicamente la lógica de la defensa al plantear qué hombre que rechace una paternidad asumiría semejante actitud el día previo al atentado.
La defensa alegó un «autoatentado» y negó rotundamente la paternidad
Del otro lado, la letrada defensora Margarita Arce rechazó de forma tajante las acusaciones y tildó de «infamia» el supuesto vínculo filial. Arce sostuvo que entre Cerimedo y Beller solo «hubo un coqueteo» y desmintió de plano que su cliente sea el padre del bebé en camino. Asimismo, la abogada cuestionó la gravedad de las lesiones argumentando que la mujer recibió dos disparos y no tres.
En cuanto a la mecánica de la balacera, la defensa del estratega digital planteó como hipótesis principal la teoría de un «autoatentado». Según esta postura, el ataque habría sido orquestado por la propia Beller para desestabilizar al gobierno del mandatario boliviano Rodrigo Paz, dada la estrecha relación de asesoramiento que mantiene Cerimedo con la administración andina. Mientras tanto, el exasesor libertario continúa privado de su libertad a la espera de que la Justicia determine las responsabilidades de la emboscada.
