El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó una controvertida medida geopolítica al asegurar que la Casa Blanca evalúa incorporar «muy pronto» el estrecho de Ormuz como territorio estadounidense
Durante un acto político desarrollado en la ciudad de Nueva York, el mandatario sostuvo además que Irán enfrenta una derrota contundente ante la presión militar y económica impuesta por Washington.
Las declaraciones del líder norteamericano tuvieron lugar en la academia de policía de Garden City, donde afirmó que su Gobierno mantiene un bloqueo efectivo sobre las salidas marítimas del país persa: «Tenemos el bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros lo queramos», remarcó ante sus seguidores.
Un punto neurálgico para la economía mundial y despliegue militar
La controversia en torno al corredor marítimo profundiza la tensión geopolítica en Medio Oriente y mantiene en alerta a los mercados globales:
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Paso clave para el comercio energético: El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y es la vía por donde circula una porción decisiva del petróleo y el gas natural licuado a nivel global. Cualquier interrupción o control exclusivo sobre esta ruta amenaza con encarecer los costos logísticos y generar desabastecimiento.
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Impacto en los precios del petróleo: Tras los roces con la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, el barril de crudo Brent llegó a cotizar por encima de los u$s 90. En tanto, advertencias de actores clave como Qatar señalaron que una escalada bélica prolongada podría llevar la cotización hasta los u$s 150 por barril.
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Refuerzo de la presencia naval de EE. UU.: Trump confirmó que enviará un nuevo portaaviones de propulsión nuclear, el USS George Washington (clase Nimitz), para relevar al USS Abraham Lincoln, cuya prolongada permanencia en la región generó críticas internas de legisladores demócratas y familiares de la tripulación por reportes sobre desgaste de tropas y problemas de suministros.
