El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, confirmó este viernes que postergará la concesión del beneplácito diplomático (agrément) al nuevo embajador designado por Estados Unidos en Brasilia, Daniel Pérez, hasta que concluyan las elecciones presidenciales programadas para el mes de octubre
Durante un encuentro con la prensa local, el mandatario cuestionó que el gobierno estadounidense anunciara públicamente a su diplomático sin haber recibido la aprobación formal del Palacio de Planalto, sugiriendo además que la demora de más de un año en nombrar a un representante oficial responde a cálculos de la política interna brasileña.
Tensiones diplomáticas e interrogantes sobre el proceso electoral
La postura de Brasilia refleja un enfriamiento en los vínculos bilaterales con la administración norteamericana:
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Rechazo a presiones diplomáticas: «Quieren que yo acepte apresuradamente a su embajador. Pero, ahora, solo (lo haré) después de las elecciones», sentenció Lula da Silva al fijar su postura sobre el trámite del nuevo representante.
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Denuncias de injerencia: Las declaraciones se dan en un marco de fricción tras acusaciones del Ejecutivo brasileño sobre un presunto respaldo de sectores estadounidenses a la candidatura del senador Flávio Bolsonaro, principal contendiente electoral de Lula.
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Restricción de visados: Como antecedente inmediato, Brasil denegó recientemente el visado a dos funcionarios del Departamento de Estado norteamericano, argumentando que su ingreso al país buscaba generar dudas sobre la transparencia de las urnas electrónicas y del sistema electoral.
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Continuidad de la relación bilateral: A pesar de los cruces de declaraciones, el presidente brasileño ratificó que su administración mantiene el interés en sostener un diálogo constructivo y diplomático con la Casa Blanca sin llegar a un escenario de confrontación.
