Un potente terremoto de magnitud 7,4 sacudió este lunes el oeste de Colombia, dejando un saldo preliminar de al menos dos muertos, múltiples heridos y severos colapsos en edificaciones en distintas regiones del país.
El fenómeno telúrico, que provocó la evacuación de grandes centros urbanos como Bogotá y Cali, se sintió también con fuerza en Ecuador y Panamá.
Según reportó el Servicio Geológico Colombiano, el epicentro se localizó cerca de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, con una profundidad de 96 kilómetros. Cuarenta minutos después del movimiento principal se registró una réplica de magnitud 4,8, mientras que las autoridades descartaron la amenaza de tsunami en el litoral del Pacífico.
En la capital, Bogotá, la recepción de alertas sísmicas en teléfonos celulares permitió la evacuación preventiva de edificios y viviendas. En Cali, la tercera ciudad del país, el alcalde confirmó “afectaciones graves” en infraestructuras, las cuales comenzaron a ser monitoreadas mediante el despliegue de drones.
#SismosColombiaSGC Evento Sísmico – Boletín Actualizado 2, 2026-08-10, 07:34 hora local Magnitud 7.4, profundidad 96 km, San José del Palmar – Chocó, Colombia ¿Sintió este sismo? repórtelo https://t.co/pgC7OC2O7j https://t.co/63pt8nVsSe #NoticiaEnDesarrollo pic.twitter.com/8LQZs0nsfF
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) August 10, 2026
El Gobierno activó el Comité de Emergencia
Frente a la magnitud del evento sísmico, las autoridades nacionales activaron los protocolos de respuesta y evaluación de daños a escala federal.
«Ante el temblor registrado hace pocos minutos, he ordenado convocar de inmediato al Comité Nacional para el Manejo de Desastres. En este momento estamos con la UNGRD evaluando la situación, para conocer los reportes de todo el territorio nacional y coordinar las acciones que sean necesarias», comunicó el presidente Abelardo De La Espriella a través de su cuenta en la red social X.
Por su parte, la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba-Curi, advirtió sobre la delicada situación en la zona del epicentro al precisar que “en la capital Quibdó hay heridos y graves daños en las edificaciones”.

Infografía: Clarín
Colapsos en el Eje Cafetero y suspensión de operaciones aéreas
Las consecuencias del sismo fueron severas en el Eje Cafetero. En Pereira, capital de Risaralda, se registraron derrumbes de edificios y el colapso parcial de una estructura del techo en el Aeropuerto Internacional Matecaña. Asimismo, la iglesia de San José sufrió la caída de su pico central en medio de escenas de pánico en la vía pública, además del desprendimiento de fachadas en establecimientos hoteleros.
En Manizales, capital de Caldas, el movimiento provocó derrumbes en edificaciones y daños en una de las torres de la catedral metropolitana. La interrupción de servicios básicos afectó a miles de residentes en la zona:
«No hay electricidad ni red celular, se sintió muy duro, durísimo. Se cayeron cosas de la casa», relató Martha Estrada, de 66 años, en diálogo con la agencia AFP.
La violencia del temblor también afectó a los residentes en altura en otras grandes urbes. Gabriel Mónaco, un argentino radicado en Medellín, describió la vivencia desde un piso 25: «Nunca viví algo así, tembló con todo Colombia. Mirá que viví temblores, porque estoy hace años acá. Mi esposa rezaba, no sabíamos qué hacer», relató a TN.
Frente a los daños en las infraestructuras, la Aeronáutica Civil (Aerocivil) dispuso la paralización inmediata de la actividad aeroportuaria en los sectores afectados:
«Se presentan afectaciones en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura. Por seguridad, las operaciones aéreas en estas terminales permanecen suspendidas hasta evaluar daños estructurales en la infraestructura», confirmó el organismo rector.
Impacto en Ecuador
El movimiento telúrico se sintió en varias provincias de Ecuador, incluyendo Pichincha (Quito), Imbabura, Carchi, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos, Esmeraldas, Guayas y Manabí. La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos ecuatoriana inició el barrido de percepción sin que se hayan informado de manera oficial víctimas ni daños materiales dentro de su territorio.
