En medio de una nueva escalada diplomática entre la Argentina y el Reino Unido a raíz de la disputa por las Islas Malvinas y la explotación hidrocarburífera en el Atlántico Sur, el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, afirmó que Washington priorizará la desescalada ante cualquier escenario de crisis.
Consultado por el medio británico GB News sobre qué postura adoptaría la Casa Blanca ante un hipotético conflicto armado en la región y un eventual respaldo militar a Londres, el diplomático norteamericano evitó precisiones y señaló que una decisión de esa magnitud dependerá exclusivamente del presidente Donald Trump como comandante en jefe.
Sin embargo, enfatizó la prioridad diplomática de su país: “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”. Asimismo, Waltz destacó el equilibrio en los vínculos bilaterales de la potencia del norte, señalando que “la Argentina es una gran amiga de Estados Unidos”, al tiempo que reconoció la histórica relación especial que une a Washington con el Reino Unido.
El trasfondo del cruce diplomático por Sea Lion
Las declaraciones del funcionario estadounidense se producen en paralelo al recrudecimiento de las tensiones bilaterales por el avance del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte y desarrollado por las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration (con miras a iniciar su producción en 2028).
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Acción legal de Argentina: El Gobierno nacional inició formalmente un procedimiento de arbitraje amparado en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), sosteniendo que toda actividad hidrocarburífera en la zona requiere de la autorización soberana argentina.
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Rechazo británico: Por su parte, el Reino Unido defendió la legitimidad de las licencias otorgadas por las autoridades de las islas y convocó formalmente a la embajadora argentina en Londres para expresar su rechazo a las medidas dispuestas por Buenos Aires.
Mientras la disputa por los recursos naturales y la soberanía continúa sumando cortocircuitos en los foros internacionales, la administración estadounidense ratificó su rol de mediador informal con eje en la contención de cualquier escalada geopolítica.
