Una definición infartarte del fútbol Argentino dejó una postal tan insólita como desgarradora en el templo del fútbol rosarino.
En una tarde donde la gloria y el dramatismo se cruzaron en cuestión de segundos, la falta de información y la euforia desmedida le jugaron una jugada insólita a miles de fanáticos y al propio plantel profesional. Lo que arrancó como una fiesta inolvidable con llanto y camisetas alusivas se transformó de repente en un silencio sepulcral tras confirmarse la noticia que llegó desde Buenos Aires.
¡Festejo en vano! El insólito festejo de Rosario Central en el Gigante
Un escenario surrealista se vivió en el estadio Gigante de Arroyito tras la finalización del encuentro donde el conjunto rosarino se impuso con autoridad por 2-0 frente a Estudiantes de Río Cuarto. Creyendo que el título de Campeón de Liga ya estaba asegurado, los hinchas, jugadores y dirigentes de Rosario Central desataron un descontrolado festejo en el campo de juego sin saber que la historia en La Bombonera aún no se había cerrado.
Los fanáticos invadieron el césped al grito eufórico de «Bicampeón», abrazándose entre lágrimas con los futbolistas y directivos. La locura fue tal que incluso apareció un hincha frente a las cámaras con una remera impresa con la leyenda «Campeones» y lágrimas en los ojos, absolutamente ajeno a lo que sucedía a cientos de kilómetros de distancia.
El gol agónico de Boca que desató el drama y frenó las lágrimas de alegría
La confusión reinó en Arroyito durante varios minutos porque la parcialidad local desconocía el desenlace del partido en La Boca. Mientras en Rosario ya se celebraba la consagración, el equipo conducido por Rodolfo Arruabarrena logró marcar el agónico 1-0 ante Defensa y Justicia con un tanto del colombiano Valencia en los minutos finales, resultado que le otorgó automáticamente el título a la entidad xeneize.
La noticia del gol del equipo porteño impactó de lleno en el estadio de la mecha central. En pleno clímax de la celebración, futbolistas y simpatizantes comenzaron a enterarse uno a uno de la victoria de Boca, provocando que los festejos se interrumpieran de manera abrupta e instantánea. La ilusión del conjunto «Canalla» se desvaneció en un abrir y cerrar de ojos, dejando una imagen imborrable en el cierre del torneo.
