Tecnología de NASA. Desde hace años, el fondo del océano, el enorme manto opaco que cubre el 70% de nuestro planeta, oculta el campo de batalla de una nueva guerra fría tecnológica entre potencias. Uno de los objetivos submarinos más vulnerables en estas trifulcas son los cables de comunicación y energía que recorren el fondo marino.
Un corte en estos cables podría redefinir el equilibrio de poder en los océanos y “cambiar el orden mundial”, decía el South China Morning Post a propósito de un nuevo dispositivo de corte submarino creado por Pekín. Una solución ante estos ataques sería el despliegue de Seabed Sentry, un nuevo sistema de vigilancia submarina compuesto por una red de sensores dotados de inteligencia artificial que puede operar de forma autónoma durante meses y proporcionar una vigilancia ininterrumpida a profundidades de hasta 500 metros.
El creador de Seabed Sentry es el contratista de defensa Anduril. La compañía asegura que, a diferencia de los sistemas tradicionales de vigilancia del fondo marino, que son costosos de instalar y mantener, el suyo funciona como una red de módulos «sin cables» que pueden detectar, procesar y comunicar información crítica en tiempo real.
«La superficie y el aire permiten operar con líneas de visión claras y conectividad fiable, pero el océano es vasto y opaco, lo que deja a la tecnología actual de detección y comunicaciones submarinas operando lentamente en silos», explica la compañía en un comunicado.
El nuevo sistema llega en un momento en el que las potencias, especialmente Rusia y China, están aumentando sus flotas de submarinos avanzados silenciosos. Y en el que también están creciendo las amenazas a infraestructuras submarinas críticas, como las que afectan a los cables de comunicación y tuberías, que pueden suponer un problema grave para Europa. «Tenemos que ser capaces de contrarrestar la enorme amenaza que significan los barcos de la flota en la sombra de Rusia», declaró el primer ministro finés, Petteri Orpo tras el corte del el cable submarino Estlink 2. «Queremos tomar cartas en el asunto y poner fin a este fenómeno».
Inspirado en la tecnología espacial
El Seabed Sentry se puede desplegar en el mar a través de vehículos submarinos autónomos para formar una red de alerta ante estos ataques. Se trata de un sistema modular con una capacidad de carga útil de más de 0,5 m³ que se configura en un grupo de estructuras cilíndricas similares a boyas que tienen un diámetro de 53 centímetros y aproximadamente 2,5 metros de largo.
Cada módulo tiene una bahía de carga modular y un ancla que lo mantiene estable en el fondo marino. Además, cuenta con una arquitectura abierta que facilita la actualización de sus capacidades y la integración de nuevo hardware y software.
«La cabeza es donde viven todas las comunicaciones y las capacidades computacionales», explica el Dr. Shane Arnott, vicepresidente de Ingeniería de Anduril y líder del área marítima de la compañía, en declaraciones para The War Zone. «Y luego la cola es donde podemos alojar cargas útiles flexibles». Esta modularidad permite adaptar el sistema a diferentes misiones y entornos. «La mayor parte del sistema es un tubo largo en el que puede caber lo que se quiera, como vehículos submarinos autónomos u otras cosas que salgan nadando él».
El sensor principal que se utiliza actualmente con Seabed Sentry es el sonar Sea Spear, desarrollado por Ultra Maritime, un innovador sistema que utiliza un diseño único inspirado en la tecnología espacial. Carlo Zaffanella, Presidente y CEO de Ultra Maritime, asegura que «la creatividad que hay detrás, en realidad, se inspira en algunos trabajos de la NASA en el espacio, donde se necesitaba un brazo muy ligero y extensible que pudiera suspenderse sin problema. Cuando hacemos algo en el agua para que flote de manera neutral, la física es muy parecida».
El Sea Spear funciona de manera similar a las redes de sonar remolcadas por barcos de superficie, aunque utiliza un exclusivo brazo extensible que se alarga desde el módulo Seabed Sentry y permite retraerse nuevamente hacia él. La configuración exacta del sonar aún no se conoce, pero se espera que tenga decenas de metros de largo cuando esté completamente extendido.
Inteligencia artificial submarina
Uno de los mayores desafíos en la vigilancia submarina es la comunicación. A diferencia del aire, donde se pueden transmitir grandes cantidades de datos, el agua es un medio que presenta importantes limitaciones para la transmisión de información.
«Cuando enciendes tu iPhone y empiezas a transmitir un montón de píxeles, si quieres devolver esos datos al exterior, puedes hacerlo con un móvil, porque en el aire puedes transmitir un montón de ancho de banda. En el agua, no. Por lo tanto, no es posible tomar toda esa información y bombearla constantemente a través de las comunicaciones acústicas”, explica Zaffanella para The War Zone. La solución de Anduril y Ultra Maritime ha sido implementar algoritmos de sonar avanzados y tecnologías de inteligencia artificial directamente en los aparatos.
«Utilizamos nuestros algoritmos de sonar que hemos estado desarrollando durante muchos años, y, usando modernas tecnologías de inteligencia artificial y aprendizaje automático, hacemos posible ejecutarlos directamente de manera local», sostiene Zaffanella. «Así que ponemos procesamiento, de baja potencia, especializado, justo alli y toda esa información del sonar se procesa en tiempo real. Así que lo único que tienes que comunicar acústicamente desde Seabed Sentry es información como un seguimiento o una detección».
El sistema está impulsado por Lattice, la plataforma de software autónomo de inteligencia artificial de Anduril, y se integra con su familia Dive de submarinos autónomos grandes y extragrandes. Esto, según la compañía, contribuye a una red inteligente integral de capacidades marítimas que permite a los operadores detectar, analizar y luego responder rápidamente en cualquier parte del campo de batalla submarino.
Una nueva era de amenazas submarinas
A diferencia de los sistemas tradicionales, Seabed Sentry está diseñado para ser recuperado y reutilizado. «Cuando termina, podemos hablar con él, y dice: ‘Sí, estoy listo para ser recuperado'», explica Arnott. El ancla «se corta a sí misma y el sistema tiene flotabilidad positiva, por lo que sube a la superficie. Lo recuperamos, lo reacondicionamos y lo enviamos de nuevo a la misión».
Esta capacidad de reutilización reduce significativamente los costos operativos y evita posibles retrasos en la fabricación y producción. Anduril asegura haber realizado importantes inversiones en varias instalaciones de producción y afirma que pronto podrán comenzar a producir los Seabed Sentry.
El sistema tiene aplicaciones tanto militares como comerciales, incluyendo estudios del fondo marino, construcción de patrones de vida marina, seguridad portuaria, protección de infraestructuras críticas, guerra antisubmarina y guerra antisuperficie. «A medida que se intensifica la competencia estratégica, el control del fondo marino, y todo lo que está por encima, requiere un nuevo conjunto de sistemas submarinos. Seabed Sentry está construido para enfrentar este desafío», concluye Arnott.