A pesar de los recientes episodios de violencia política, el Gobierno mantiene firme su agenda de campaña en la provincia de Buenos Aires y no evalúa cambios en su dispositivo de seguridad.
Según trascendió, consideran que la discusión pública sobre las agresiones favorece más que los cuestionamientos por supuesta corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) o la polémica por el fentanilo.
En los últimos días se registraron tres incidentes de gravedad: el ataque al Presidente en Lomas de Zamora, las agresiones contra su hermana Karina y el titular de la Cámara de Diputados en Corrientes, y los disturbios en la Facultad de Derecho. Lejos de mostrarse afectados, en Balcarce 50 remarcan que las imágenes de los funcionarios escapando de las agresiones no impactan de manera negativa en la opinión pública.
“Mientras más nos pegan, más nos fortalecen”, aseguró un integrante del círculo presidencial. La estrategia oficial es clara: mantener la exposición y capitalizar el rol de víctimas frente a la violencia política.
Una agenda ajustada y un cierre controlado
De cara a la veda electoral, la campaña en las calles del conurbano bonaerense se reducirá al mínimo. El acto de cierre se llevará a cabo en Moreno, en un espacio cerrado para evitar incidentes. No obstante, el equipo presidencial confía en que este escenario no debilitará la proyección hacia los comicios nacionales del 26 de octubre.
El Gobierno mira más allá de la violencia
Mientras tanto, el oficialismo prepara una ofensiva en el caso ANDIS, donde el presidente Milei apunta a responsabilizar al titular del organismo, Spagnuolo. Según fuentes cercanas, se evalúa una eventual denuncia judicial para contrarrestar los cuestionamientos.
En paralelo, funcionarios sostienen que la leve baja del dólar aporta algo de aire en medio de semanas de fuerte presión política y económica. El discurso se concentra en desafiar al kirchnerismo y sostener que “nadie los va a detener”.
La información fue extraída de Infobae.