La industria siderúrgica local impulsada por Vaca Muerta, pero acechada por importaciones y sectores en rojo
La producción de acero crudo en Argentina registra un aumento interanual del 10.7% en noviembre, impulsada principalmente por la fuerte demanda proveniente de los proyectos energéticos en Vaca Muerta. Sin embargo, este dato positivo enmascara un panorama complejo para la industria, marcado por una caída en la laminación, una presión importadora creciente en sectores clave y un desplome en la demanda de dos grandes consumidores de acero: la construcción y la automotriz. Según Noticias Argentinas.
El repunte se sustenta en el llamado «efecto Vaca Muerta». La entrada en operación de proyectos de transporte de hidrocarburos, que resolvieron históricos «cuellos de botella» en el sistema, generó un pico de demanda de tubería y otros insumos siderúrgicos. No obstante, la Cámara de la Industria del Acero advierte que para 2026 la presión importadora podría impactar fuertemente en la provisión local de insumos para estos mismos proyectos.
Un alza con pies de barro: las cifras que desconciertan
Los números oficiales de la Cámara reflejan una realidad contrastante. Mientras la producción de acero crudo alcanzó las 374,900 toneladas en noviembre (un 0.4% más que en octubre y un 10.7% más que en noviembre de 2024), la producción de laminados terminados en caliente —productos como chapas y perfiles listos para la industria— cayó un 1.1% mensual y apenas creció un 0.7% interanual, totalizando 334,300 toneladas.
El contraste es aún más crudo en los planos laminados en frío, un producto de mayor valor agregado utilizado en la industria manufacturera y de electrodomésticos. Su producción se desplomó un 30.9% respecto a octubre y un 10.6% en la comparación interanual, ubicándose en 82,800 toneladas. Esta caída libre refleja directamente la crisis que atraviesa el sector de línea blanca, que cierra el año con «fuerte caída de volumen, sobreoferta y presión importadora», según el informe sectorial.
Los motores tradicionales del acero, en punto muerto
El diagnóstico de los sectores demandantes completa un panorama preocupante. La construcción»continúa sin recuperarse», con despachos de cemento que en noviembre cayeron un 13.7% mensual y un 4.2% interanual[. Por su parte, la producción del sector automotor registró en noviembre una baja del 19.6% respecto a octubre y un drástico descenso del 29.3% comparado con el mismo mes del año pasado.
Otros sectores muestran tendencias variadas. El de maquinaria agrícola desacelera su ritmo, aunque cerraría 2025 con un saldo levemente superior al del año anterior. La esperanza para 2026 en este rubro y en el de línea blanca se basa en una potencial reactivación económica y una mejora en el acceso al crédito[.
En un contexto general de crecimiento de las importaciones argentinas, que entre enero y agosto de 2025 crecieron un 32.1% interanual en valor impulsadas por bienes de capital, consumo y vehículos, la industria siderúrgica local enfrenta el desafío de competir con productos importados mientras sus mercados internos se contraen.
El cierre de año para la siderurgia argentina deja una foto con claroscuros. Vaca Muerta emerge como un nuevo e importante dinamizador, pero su efecto aún es insuficiente para compensar la profunda debilidad de los sectores tradicionales y la amenaza constante de las importaciones. La recuperación en 2026 dependerá no solo de que se mantenga el impulso energético, sino de una reactivación general de la economía que reimpulse la construcción, la industria y el consumo interno.




