Alimentos subieron 4,7% con el tomate a la cabeza.
El inicio del 2026 trajo consigo un dato que desafió las proyecciones más optimistas del mercado. Según el reciente informe del Indec, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero se ubicó en un 2,9%, manteniendo una tendencia alcista que preocupa a los consumidores. El motor principal de este incremento fue, una vez más, el rubro de «Alimentos y bebidas», que registró una suba del 4,7%, encabezando las variaciones por categorías y condicionando el resultado general del costo de vida en Argentina.
Dentro de este escenario, se observaron comportamientos extremadamente dispares en las góndolas y verdulerías. Mientras el promedio general se mantuvo bajo el umbral del 3%, ciertos productos básicos experimentaron saltos que triplicaron la inflación mensual. Según Infobae, el caso más alarmante fue el del tomate, cuyo precio prácticamente se duplicó en apenas treinta días, marcando una brecha histórica con respecto al resto de los alimentos relevados por el organismo oficial.
El ranking de los productos que más aumentaron
El tomate rojo se convirtió en el protagonista indiscutido de las subas de enero al registrar un incremento del 92,6%. El valor por kilo saltó de $1.460 en diciembre a $2.812 en el primer mes del año. Si bien factores estacionales suelen influir en el precio de las verduras, este movimiento fue inusual por su magnitud. Le siguió en la lista la naranja, con una variación del 30,1% (pasando de $1.241 a $1.615 el kilo), y la papa, que escaló un 29,6%, llegando a los $1.205.
Otros productos que presionaron el índice de alimentos fueron:
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Lechuga: subió un 21,1%, alcanzando los $3.986 por kilo.
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Manzana deliciosa: tuvo un ajuste del 18,6% ($4.754 el kilo).
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Filet de merluza fresco: primer producto fuera del rubro frutas y verduras en el ranking, con un alza del 12,8% ($11.965 el kilo).
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Pollo entero: registró una variación del 8,9%.
Las excepciones del mes: alimentos que bajaron de precio
A contramano de la tendencia general, el informe del Indec destacó cinco productos alimenticios que cerraron enero con valores inferiores a los del mes previo. La baja más pronunciada se dio en la banana, que retrocedió un 8,2% (de $3.081 a $2.828 por kilo). También se registraron descensos leves en la docena de huevos de gallina (-2,4%), la batata (-2,1%), la cebolla (-0,6%) y la harina de trigo común 000 (-0,4%).
Por otro lado, hubo bienes que, aunque no bajaron, mostraron una estabilidad notable con subas inferiores al 1%. Entre ellos se encuentran el vino común, el arroz blanco simple y el queso cremoso, cuyos ajustes apenas oscilaron entre el 0,4% y el 0,9%, funcionando como un pequeño amortiguador ante la disparada estacional de los frescos.
Diferencias regionales y el impacto en el consumo
El análisis territorial reveló que la inflación en alimentos no fue uniforme en todo el país. El Gran Buenos Aires (GBA) fue la zona más castigada, con un incremento del 5,1% en este rubro. Le siguieron el Noreste (4,8%) y la región Pampeana (4,5%). En el extremo opuesto, la Patagonia registró el nivel de ajuste más moderado en comida, con un 3,4%, ubicándose por debajo de Cuyo (4%) y el Noroeste (4,1%).
Esta disparidad regional, sumada al fuerte peso de los productos estacionales, marca un inicio de año complejo para el bolsillo de los argentinos. La aceleración en carnes, verduras y derivados lácteos sigue siendo el principal desafío para las metas gubernamentales, en un mes donde la canasta básica volvió a distanciarse de la capacidad de compra de los salarios.




