Polémica por el Indec: la inflación de enero y la fórmula suspendida.
El dato de inflación de enero de 2026, situado en un 2,9%, ha generado un intenso debate técnico y político en Argentina. Tras la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la postergación de la nueva metodología de cálculo, especialistas y consultoras privadas coinciden en un escenario paradójico: si el Gobierno hubiera aplicado la fórmula actualizada, el número final de la suba de precios habría sido levemente inferior al reportado oficialmente.
La controversia radica en el uso de la canasta de consumo del año 2004 en lugar de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018. Según Infobae, el equipo económico decidió no implementar el nuevo sistema, que otorgaba una mayor preponderancia a los servicios sobre los bienes. Esta decisión técnica terminó impactando en el registro mensual, ya que los rubros que más aumentaron en enero tienen un peso relativo superior en la medición antigua que todavía sigue vigente.
Estimaciones privadas sobre la metodología ENGHo 2017/18
Diversas consultoras realizaron ejercicios comparativos para determinar cuánto habría dado el Índice de Precios al Consumidor (IPC) con el sistema que fue dejado en suspenso. Para la consultora Equilibra, la inflación mensual habría sido del 2,8%. Esta visión es compartida por LCG, donde remarcaron que el rubro de Alimentos y Bebidas (que subió un 4,7%) tiene una participación cinco puntos porcentuales menor en la encuesta más moderna, lo que habría «suavizado» el indicador general.
Por su parte, Miguel Kiguel, director de Econviews, fue más allá y estimó que el dato podría haber sido incluso del 2,7%. La lógica detrás de estas proyecciones es que la canasta de 2017/18 pondera menos aquellos productos que más subieron estacionalmente, como las verduras y las carnes, compensando dichas alzas con las tarifas de servicios públicos, que en enero tuvieron un ajuste moderado del 3%.
Alimentos y estacionales: los motores de la suba en enero
El informe oficial del Indec bajo la metodología actual mostró que la categoría de Alimentos y bebidas no alcohólicas lideró los incrementos con un 4,7%, seguida por Restaurantes y hoteles con un 4,1%. Estos rubros, con fuerte componente estacional, fueron los que más empujaron el nivel general hacia arriba. En contraste, sectores como Educación (0,6%) y Prendas de vestir (-0,5%) mostraron variaciones mínimas o incluso deflación técnica.
Iván Cachanosky, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, señaló que la «buena noticia» fue el comportamiento de la inflación núcleo, que se ubicó en un 2,6%, por debajo del nivel general. Sin embargo, advirtió sobre la lentitud del proceso de desinflación: “Eventualmente la inflación va a ir consolidándose a la baja porque no se ve emisión monetaria, pero el proceso podría ser más lento de lo esperado”, afirmó el especialista respecto a la dinámica de precios en el inicio del año.
El desafío de la modernización estadística
La decisión de mantener la canasta de 2004 responde, en parte, a la necesidad de estabilidad institucional tras los cambios en la cúpula del Indec. Sin embargo, analistas como Salvador Vitelli de Romano Group coinciden en que la actualización de las ponderaciones es una tarea pendiente para reflejar el consumo real de los argentinos hoy. El debate sobre si el dato «hubiese dado más bajo» —como anticipó el ministro Luis Caputo— queda como una confirmación de que la estructura de consumo actual es distinta a la de hace dos décadas.
Con una inflación acumulada del 32,4% en los últimos doce meses, el Gobierno enfrenta el reto de consolidar la baja de precios mientras define cuándo y cómo pondrá en marcha el nuevo sistema de medición que permita mayor precisión en el análisis de la economía doméstica.




