En un giro que profundiza las tensiones en la región, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva confirmó este sábado que Brasil dejará de representar a la Argentina ante Venezuela, función que desempeñaba desde mediados de 2024 tras la expulsión de los diplomáticos argentinos por parte del régimen de Nicolás Maduro.
Según Noticias Argentinas (NA), la salida de Brasil de la sede diplomática en Caracas obliga a la Cancillería argentina a buscar urgentemente un nuevo custodio para sus intereses, siendo Italia el país que, gracias a la sintonía entre Javier Milei y Giorgia Meloni, se perfila como el principal reemplazo.
La decisión brasileña, descrita en círculos diplomáticos como un gesto de «hartazgo», se precipitó tras una serie de choques con el gobierno argentino. El punto de inflexión fue una publicación del presidente Milei en la red social X, donde celebraba la presión de Estados Unidos sobre Venezuela y mostraba una foto del presidente Lula abrazando a Maduro, gesto considerado una provocación intolerable en Brasilia. Esta divergencia se enmarca en un contexto más amplio: mientras Brasil lidera un bloque regional que condena la intervención militar estadounidense, Argentina respalda abiertamente las acciones de Washington.
El trasfondo: una embajada sitiada y asilados en riesgo
Esta crisis administrativa ocurre en una embajada que durante meses ha sido escenario de una situación humanitaria y diplomática extremadamente tensa. La sede, ubicada en el sector de Las Mercedes, había sido refugio para seis opositores venezolanos cercanos a la líder María Corina Machado, quienes buscaron asilo político en marzo de 2024.
Durante meses, estos asilados denunciaron un intenso asedio por parte del gobierno de Maduro, incluyendo cortes de luz y agua, vigilancia armada e impedimentos para recibir alimentos y medicinas. Aunque una parte de estos refugiados fue rescatada por fuerzas estadounidenses a mediados de 2025, la protección física del edificio sigue siendo crítica para evitar saqueos o expropiaciones.
La custodia brasileña, asumida en agosto de 2024 tras la ruptura de relaciones entre Argentina y Venezuela, nunca fue fácil. Venezuela incluso revocó en septiembre de 2024 el permiso otorgado a Brasil, aunque este país insistió en mantener la tarea. La situación se complicó aún más con la detención en Venezuela de un gendarme argentino y un empleado local de la embajada.




