El gobierno chino advirtió este viernes que adoptará «todas las medidas necesarias» para proteger los intereses de sus empresas, luego de que la Corte Suprema de Panamá anulara la concesión de los puertos operados por la firma de Hong Kong CK Hutchison.
Según Deutsche Welle (DW), eleva la tensión diplomática en torno a una infraestructura clave para el comercio global, como es el Canal de Panamá.
El fallo judicial panameño declaró inconstitucional la ley que sostenía la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal, operados por la filial Panama Ports Company. CK Hutchison, un conglomerado con sede en Hong Kong (región administrativa especial china), ya expresó su desacuerdo con la resolución y se reservó el derecho a recurrir a la vía judicial.
El corazón del conflicto: una concesión anulada por «irregularidades»
El problema legal se origina en una concesión otorgada en 1997 y extendida automáticamente en 2021. Una auditoría posterior detectó «irregularidades y presuntos perjuicios económicos para el Estado» panameño, ya que el acuerdo le otorgaba solo el 10% de las acciones de la empresa concesionaria. Esto llevó a que grupos civiles presentaran demandas que culminaron en el fallo del máximo tribunal.
El vocero del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, no entró a valorar el contenido de la sentencia, pero se alineó con la postura de la empresa afectada. Recordó que CK Hutchison considera que la resolución «va en contra de la base legal» bajo la cual Panamá aprobó originalmente los derechos de concesión. «El Gobierno chino tomará todas las medidas necesarias para salvaguardar firmemente los derechos e intereses legítimos y legales de las empresas chinas», afirmó con firmeza.
El trasfondo geopolítico: la sombra de la rivalidad entre China y EE.UU.
El conflicto comercial y legal tiene una innegable dimensión geopolítica. Los puertos en cuestión son parte de una operación global de venta de activos que CK Hutchison negocia con un consorcio liderado por el gigante financiero estadounidense BlackRock, y en el que también participa la estatal china Cosco. Cuando se anunció esta venta, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la interpretó como una victoria de su administración.
Trump, y sectores de su gobierno, se oponían a lo que consideraban un «control chino» del Canal de Panamá a través de la presencia del operador de Hong Kong. Incluso llegó a amenazar con «recuperar» la vía acuática, argumentando una supuesta injerencia china. Panamá siempre ha negado estas acusaciones, aclarando que la soberanía sobre el canal «es y seguirá siendo panameña», en palabras del presidente José Raúl Mulino.
Las incógnitas: medidas futuras y el destino de la venta multimillonaria
La declaración de Pekín deja abierta la naturaleza de las «medidas necesarias» que podría tomar, que podrían ir desde presión diplomática hasta represalias comerciales o legales en foros internacionales. Otra gran incógnita es el impacto del fallo en la multimillonaria venta de los más de 40 puertos de CK Hutchison al consorcio de BlackRock y Cosco.
Consultado al respecto, el portavoz Guo Jiakun se limitó a remitirse a la posición de la empresa y evitó hacer comentarios sobre las negociaciones en curso. Tampoco quiso especular sobre si China contempla nuevos proyectos portuarios en la zona del canal, diciendo no disponer de información al respecto. Esta cautela sugiere que Pekín está evaluando sus opciones.
Un conflicto que pone a prueba la neutralidad de Panamá
El caso pone a Panamá en una posición delicada, atrapada entre dos superpotencias. Por un lado, debe hacer valer su soberanía judicial y corregir lo que su Corte Suprema determinó como un acuerdo estatal lesivo. Por otro, se enfrenta a la presión de China, su segundo socio comercial a nivel mundial después de Estados Unidos, y un actor clave en la infraestructura logística global.
El gobierno panameño ha sido enfático en que el canal es neutral y que no hay injerencia extranjera en su administración. Sin embargo, la advertencia de Pekín y el histórico interés estratégico de Washington por la vía interoceánica convierten este conflicto comercial en un termómetro de la influencia en América Latina. El próximo movimiento de China definirá si la tensión se mantiene en el ámbito legal o escala a una disputa diplomática de mayor escala.




