En el marco de la Fase 4 del programa económico, el Banco Central pone el foco en la remonetización, la acumulación de reservas y la atracción de divisas. El informe de Vladimir Werning.
Desde comienzos de año, el Banco Central (BCRA) le dio inicio a la Fase 4 del programa económico. A través de un extenso informe, la entidad salió a explicar su plan y dio detalles de su hoja de ruta para este año con el dólar en la mira. La presentación la realizó el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning en Londres, el pasado 18 de enero.
El documento, titulado “La normalización financiera posterior a las elecciones allana el camino para las reformas, la remonetización y la compra de reservas”, tiene 37 páginas y presenta un diagnóstico detallado de lo ocurrido antes y después de las elecciones de 2025, así como los lineamientos que el Gobierno y el Banco Central buscan desplegar durante este año.
Los objetivos del plan son la continuidad del proceso de desinflación, el fortalecimiento del ancla nominal y la reconstrucción de las reservas del BCRA. En ese marco, el informe proyecta que la base monetaria aumente del 4,2% al 4,8% del PBI hacia fines de 2026 y estima que ese proceso de remonetización permitiría acumular divisas por una meta cercana a los u$s10.000 millones, algo que ya había sido anunciado.
Con el proceso electoral ya despejado y un nuevo marco macroeconómico en marcha, el Gobierno busca consolidar en 2026 un objetivo central: atraer dólares de manera sostenida para fortalecer reservas, estabilizar el tipo de cambio y acompañar la recuperación de la actividad. La estrategia combina política cambiaria, monetaria, fiscal y reformas estructurales, con un énfasis claro en la remonetización de la economía y en la normalización de los flujos financieros.
Algunos puntos para destacar del informe de lo que ocurrió a fines de 2025, según Werning:
1. La demanda de dinero llegó a desplomarse cerca de un 50% por el estrés de las elecciones, pero el impacto sobre la actividad, la inflación y el sistema financiero fue limitado.
2. El BCRA introdujo una mayor flexibilidad nominal al dólar, que implicó un ajuste cercano al 20%. Este movimiento se complementó con la flexibilización de las tasas de interés, que permitió al BCRA recuperar el control de los agregados monetarios.
3. El BCRA muestra un importante saneamiento de la deuda. La deuda con acreedores no gubernamentales se redujo de más del 100% del PBI al 46% del PBI, mientras que los títulos de deuda en manos de acreedores privados representan el 30% (denominados en pesos y dólares) y el 15% (denominados en dólares).
4. Las compras del BCRA y del Tesoro acumulan más de u$s20.000 millones desde 2023.
5. Reacomodamiento de los portfolios y de las tasas volviendo a niveles previos a la elección sin intervención del BCRA.
Remonetización como eje central
De cara a 2026, la remonetización aparece como el verdadero catalizador del esquema. El Banco Central proyecta que la base monetaria pase del 4,2% al 4,8% del PBI hacia fines del próximo año. Ese proceso permitiría compatibilizar tres objetivos que suelen entrar en tensión: continuar con la desinflación, comprar reservas y acompañar la expansión del crédito.
Según la hoja de ruta anunciada por el BCRA, con el lanzamiento de la Fase 4 del programa monetario y cambiario, las bandas cambiarias se ajustarán mensualmente en función de la inflación, las compras diarias de divisas se calibrarán según el volumen operado y los encajes bancarios se adaptarán para acompañar la normalización financiera.
En ese marco, la autoridad monetaria estima que la remonetización permitiría compras de divisas por hasta u$s10.000 millones, con margen para ampliarlas si la demanda de dinero supera lo previsto. De acuerdo a las estimaciones del mercado, este nivel de compra de reservas es consistente con el programa actual y no presenta problemas por ahora para alcanzar esa meta.
La apuesta para acumular dólares: carry trade, ley de Inocencia Fiscal y RIGI
Werning realizó un diagnóstico sobre el bajo nivel de participación extrajera en el mercado de pesos. «La participación transfronteriza de inversores no fondeados en pesos sigue siendo limitada y, por lo tanto, los mecanismos de arbitraje de mercado son imperfectos». En concreto, el informe muestra que a fines de 2025 los capitales extranjeros posicionados en activos en pesos alcanzó los u$s3.700 millones. Esto implicó un importante incremento respecto de los u$s2.000 millones de 2024 y el piso de u$s1.400 millones, pero sigue muy lejos de los u$s30.700 millones de 2017, antes del inicio de la crisis que vivió el gobierno de Mauricio Macri.
Este punto señala, que la mayoría de los que están invirtiendo son actores locales y el Gobierno apunta, con distintos mecanismos, a ampliar el mercado local y atraer capitales del exterior al carry trade. Para ello, apunta a allanar el camino con las reservas para profundizar la baja del riesgo país.




