Mientras los pronósticos económicos para 2026 anticipan un crecimiento del PBI de entre el 3% y el 4%, otro dato preocupa tanto o más: los analistas proyectan una creación de empleo muy débil o prácticamente nula.
Esta desconexión entre la recuperación macroeconómica y el mercado laboral surge de varios informes privados y oficiales, incluido el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. Según Noticias Argentinas.
Los especialistas consultados por el REM estiman que la tasa de desocupación, que cerró 2025 en un 6.8%, subirá al 7.3% en el primer semestre de 2026 y solo bajaría levemente al 6.9% hacia fin de año. Estos números son confirmados por un informe de la consultora LCG, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, que advierte que el empleo no repuntará «con energía en el corto plazo».
Los sectores que tiran y los que frenan el empleo
Los datos de noviembre de 2025 ya mostraron las grietas en los pilares tradicionales del empleo. La actividad industrial cayó un 0.6% y la construcción se derrumbó un 4.1%, dos sectores que históricamente son intensivos en mano de obra. La consultora LCG señaló que «no es evidente que estos sectores recuperen dinamismo» en el futuro inmediato.
¿Qué sectores están impulsando el crecimiento entonces? Principalmente el agro, la energía y la minería. Sin embargo, estos rubros, aunque dinámicos, tienen una capacidad muy limitada para generar empleo masivo. Esto crea una paradoja: la economía crece gracias a sectores que no demandan mucha mano de obra, mientras que los que sí podrían absorber trabajadores, como la industria y la construcción, siguen deprimidos.
El informe oficial de la Secretaría de Trabajo agrega otra cifra preocupante: desde la asunción del presidente Javier Milei, la economía ya perdió 177.000 puestos de trabajo, sin que por ahora haya señales claras de recuperación.
La reforma laboral: ¿un salvavidas de papel?
En este contexto, mucha expectativa está puesta en la reforma laboral que el Gobierno busca sancionar en febrero. Sin embargo, los analistas son cautelosos y hasta escépticos sobre su impacto inmediato.
La consultora LCG concluye que el efecto de la reforma sobre el empleo formal «podría ser marginal» si la actividad económica no se recupera con más fuerza y, crucialmente, si ese crecimiento no se extiende a los sectores con mayor capacidad de generar puestos de trabajo. Es decir, la reforma sería una condición necesaria pero no suficiente: puede ayudar a reducir costos y flexibilizar contrataciones, pero no crea empleo por sí sola si las empresas no tienen demanda que atender.
En resumen, el desafío para 2026 es doble: sostener el crecimiento proyectado y lograr que ese crecimiento «se traduzca en trabajo», algo que, por ahora, las expectativas del mercado no ven con claridad. La información central sobre estas proyecciones fue reportada originalmente por la Agencia Noticias Argentinas.




