La tensión Venezuela–EE.UU. disparó al oro y la plata en 2026, consolidando su rol como refugio financiero y abriendo oportunidades para países mineros.
El inicio de 2026 encontró a los mercados globales bajo fuerte presión. El recrudecimiento del conflicto entre Venezuela y Estados Unidos aceleró la volatilidad y disparó una migración de capitales hacia activos considerados refugio, con el oro y la plata liderando la tendencia.
Según La17, el aumento del riesgo país venezolano y el fantasma de nuevas sanciones reordenaron carteras y activaron una “huida hacia la calidad”, consolidando a los metales preciosos como protagonistas en el arranque del año.
Oro en niveles clave
El oro volvió a posicionarse por encima de niveles psicológicos relevantes, sostenido por una demanda firme. Los analistas evalúan posibles impactos sobre flujos energéticos y comerciales, mientras recomiendan cautela y cobertura ante la incertidumbre geopolítica.
La plata acompaña la tendencia
La plata también reaccionó como reserva de valor, pese a su fuerte componente industrial. El metal siguió el impulso del oro y sumó presión alcista, consolidando su rol como alternativa de resguardo en tiempos de crisis.
Impacto regional y proyecciones
El efecto trasciende fronteras. La crisis venezolana recalibra proyecciones de inflación y crecimiento en la región. Expertos citados por Bloomberg Línea advierten que, sin una salida diplomática visible, el sesgo alcista persistirá en los metales preciosos.
Para países mineros como Argentina y Perú, el contexto abre una ventana de oportunidad: capitalizar precios elevados en sus exportaciones, aunque el clima político regional exige prudencia en la toma de decisiones.
La tensión entre Venezuela y Estados Unidos refuerza el protagonismo del oro y la plata como refugio financiero en 2026. La incertidumbre geopolítica y la falta de soluciones diplomáticas mantienen la presión sobre los mercados, mientras la región minera observa un escenario favorable para sus exportaciones.




