El exsenador de la UCR advirtió que Javier Milei gobierna sin frenos gracias a la «orfandad opositora». Criticó el marketing de la gestión, la falta de un gabinete sólido y la economía real estancada. «Las tasas de interés asfixian a las pymes», disparó. Y lanzó una autocrítica feroz contra su propio partido.
El exsenador nacional y referente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, encendió todas las alarmas con un diagnóstico lapidario sobre el escenario político actual. En declaraciones a Splendid AM 990, afirmó que el gobierno de Javier Milei avanza con un «manubrio suelto» debido a la inexistencia de una oposición estructurada y con volumen ideológico.
Según el dirigente, el oficialismo logra disimular sus falencias de gestión y la falta de un gabinete sólido basándose en simbolismos y estrategias de marketing disruptivas que necesitan permanentemente la creación de «enemigos públicos» para mantener la fidelidad de su electorado.
«Esto no es nuevo; el kirchnerismo hacía lo mismo pero con otros enemigos», sentenció. Según Noticias Argentinas.
La reforma laboral: ¿histórica o humo?
Respecto a la reciente aprobación de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, Sanz relativizó su carácter «histórico». Para él, el único mérito fue haber roto con el mito de que no se podía modificar la legislación en democracia. Pero expresó serias dudas sobre su capacidad real para generar empleo en un contexto de estancamiento productivo.
«A mí me está preocupando mucho la marcha de la economía real; veo que hoy hay una dificultad enorme para poder transitar esta etapa», subrayó, cuestionando la mirada puramente fiscalista del Palacio de Hacienda.
Tasas de interés que asfixian y un sistema que no funciona
En su análisis sobre la coyuntura económica, Sanz puso la lupa sobre las «altísimas tasas de interés» que asfixian a la agroindustria y al sector alimenticio, sectores donde percibió una caída drástica del consumo y la producción.
Criticó con dureza la intención del ministro Luis Caputo de fomentar un mercado de capitales utilizando recursos del sistema previsional, calificando la maniobra como una señal de debilidad estructural.
«Si tenés que armar un mercado de capitales con los fondos de la ANSES es porque algo está fallando; el sistema bancario argentino sí que caza hace 50 años en el zoológico», disparó con ironía.
La oposición: un páramo sin liderazgos
El cofundador de Cambiemos realizó una fuerte autocrítica sobre el estado de las fuerzas políticas tradicionales, incluyendo a su propio partido. Describió una «crisis de representatividad y organicidad» que afecta incluso al peronismo, lo que genera un sistema político desequilibrado y sin alternativas claras de alternancia.
En ese sentido, apuntó contra las conducciones recientes del radicalismo, sugiriendo que existen sectores internos que han priorizado la conformación de «grupos de interés» parlamentarios por encima de la construcción de un proyecto nacional sólido.
«Los sistemas políticos que no tienen ni equilibrio ni alternancia están condenados al fracaso», concluyó, instando a la gestación de una alternativa que equilibre el poder oficialista.
Un diagnóstico que duele
Las palabras de Sanz resuenan como un llamado de atención no solo para el Gobierno, sino para todo el arco político. Mientras Milei avanza a «manubrio suelto», la oposición mira desde la tribuna sin poder articular una respuesta. Y la economía real, la de las pymes y el interior, sigue pagando los platos rotos.




