El gobierno del presidente Javier Milei celebró con énfasis la aprobación definitiva del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, un histórico tratado que se rubricará el próximo 17 de enero en Asunción, Paraguay, tras más de 25 años de complejas negociaciones.
El canciller Pablo Quirno, a través de sus redes sociales, definió al convenio como una victoria para todos que representa «más comercio, más inversión y más empleo», destacando que permitirá el acceso preferencial de Argentina y la región al mercado de 450 millones de personas que conforman la tercera economía global. Según Políticargentina.
Beneficios concretos: acceso a un mercado gigante y eliminación de aranceles
En sus declaraciones, el jefe de la diplomacia argentina detalló los números que respaldan el optimismo oficial. Según Quirno, la Unión Europea eliminará los aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgará acceso preferencial para otro 7.5%.
«De esta forma, el 99% de las exportaciones agrícolas del Mercosur se verán beneficiadas», afirmó con contundencia. Este acceso masivo y preferencial a un mercado que representa cerca del 15% del PBI mundial es visto por el gobierno como una oportunidad histórica para que «la Argentina, liderada por el presidente Milei, decida competir, producir y crecer con reglas claras y en libertad».
Un camino aún por recorrer: la ratificación parlamentaria y la oposición interna
A pesar de la celebración, el camino para la plena vigencia del acuerdo aún enfrenta un obstáculo crítico: cada uno de los 31 países firmantes (los 27 de la Unión Europea y los 4 del Mercosur) debe ratificarlo a través de sus parlamentos nacionales.
Si bien el Consejo de la Unión Europea ya dio su visto bueno al texto, lo hizo con el rechazo de tres naciones: Irlanda, Polonia y Francia. Ahora, el foco de atención se traslada al Parlamento Europeo, donde la aprobación no está garantizada. De hecho, alrededor de 150 eurodiputados de un total de 720 ya anunciaron que podrían llevar el caso ante los tribunales para bloquear la aplicación del pacto. Sus argumentos giran en torno a preocupaciones medioambientales y a la posible rebaja de los estándares productivos. Así, todo indica que el proceso de ratificación será prolongado y complejo.
El acuerdo UE-Mercosur, un objetivo anhelado durante décadas por la política exterior argentina, hoy está más cerca que nunca de materializarse. El gobierno de Javier Milei lo celebra como la llave maestra para una Argentina “próspera”. Sin embargo, su implementación final dependerá por completo de un solo factor: la capacidad para navegar y superar el intrincado laberinto de las ratificaciones legislativas en dos continentes. Este formidable desafío político será, en última instancia, el que defina el verdadero alcance y éxito de este hito comercial histórico.