Mientras el fuego avanza en la zona del Parque Nacional Los Alerces, los habitantes de Villa Lago Rivadavia libran una batalla personal contra las llamas.
En medio de este escenario de emergencia, la familia Díaz sufrió una pérdida irreparable: el incendio consumió por completo la vivienda de Elvira Díaz, de 74 años, así como un galpón anexo. Según Jornada.
Una pérdida total en medio de la solidaridad
El relato de Julio Rosales, uno de los hijos de Elvira, describe la magnitud de la tragedia familiar. «La casa de mi mamá fue la única afectada y se quemó por completo, y también el galpón», afirmó con pesar. A pesar de la desolación, Rosales destacó el apoyo comunitario que ha surgido en las últimas horas: «Hay mucha solidaridad, y están llegando donaciones de distintos elementos necesarios». La familia se encuentra momentáneamente alojada en Cholila, en casa de otros parientes, priorizando el bienestar emocional y físico de la mujer de 74 años.
Un incendio que avanzó en la noche y sorprendió a los vecinos
Los hechos se desarrollaron durante la tarde y noche del miércoles. El fuego, que se había extendido desde el límite norte del Parque Nacional, ingresó al sector de la villa entre las 18 y 19 horas. Durante horas, los vecinos trabajaron conteniendo las llamas con la esperanza de que ninguna vivienda sucumbiera. La esperanza se mantuvo hasta pasada la medianoche, cuando circuló información de que ninguna casa había sido destruida. Sin embargo, al amanecer del jueves, la cruda realidad se impuso: la vivienda de la familia Díaz había sido consumida totalmente por las llamas alrededor de la 1 de la madrugada. «En horas de la mañana nos encontramos con que no había quedado nada», relató Rosales.
La historia de Elvira Díaz es el rostro humano de la tragedia ambiental que azota la cordillera de Chubut. Más allá de los miles de hectáreas afectadas, el incendio ha dejado una huella profunda en una familia que, de un momento a otro, lo perdió todo. Mientras los brigadistas continúan luchando contra los focos activos, el espíritu solidario de la comunidad comienza a tejer una red de contención. La reconstrucción de la casa, un proyecto a futuro, será el símbolo de la resiliencia de una población acostumbrada a enfrentar los embates de la naturaleza, pero nunca indiferente al dolor de sus vecinos.




