Un grupo de mujeres motociclistas recorre miles de kilómetros por la Patagonia en el marco del Women Riders World Relay, una experiencia colectiva que combina libertad, pasión y transformación social sobre dos ruedas
El rugido de los motores y el viento patagónico fueron el marco de una experiencia única: las motoviajeras del fin del mundo pasaron por Chubut y realizaron una escala en Comodoro Rivadavia rumbo a Ushuaia. La travesía forma parte del Women Riders World Relay (WRWR), un relevo simbólico que conecta a mujeres motociclistas de todo el planeta.
Según Adnsur, esta iniciativa global nació en 2019 y logró reunir a más de 20.000 mujeres de 102 países, convirtiéndose en el mayor evento de motociclismo femenino del mundo. Este año, por primera vez, el recorrido abarca gran parte del territorio argentino, de norte a sur.
Mariana, la embajadora que convirtió la ruta en un mensaje
Mariana López, docente, madre y motoviajera, es la embajadora argentina del WRWR. Oriunda de Córdoba, descubrió su pasión por las motos tras atravesar una dura experiencia personal: en 2017 enfrentó un cáncer que marcó un antes y un después en su vida.
“Entendí que la vida es prestada y hay que disfrutarla”, cuenta. Ese impulso la llevó a recorrer la Ruta 40 completa en un solo viaje, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo. Hoy, lidera una caravana que llegó a reunir a más de 26 mujeres en distintos tramos del recorrido.
Viajar juntas, incluso cuando la ruta es solitaria
La travesía hacia Ushuaia no es solo un desafío geográfico. Es también una experiencia colectiva que se construye en cada posta, donde se suman las llamadas “guardianas”, motociclistas locales que acompañan y reciben al grupo en diferentes ciudades.
Luciana Burgos, bibliotecaria de Tandil, se sumó a la caravana con una moto 110 cc. “No necesitás una gran moto ni mucho dinero. Lo que importa es animarse”, asegura. Para ella, viajar en grupo significó descubrir una comunidad solidaria y un nuevo modo de habitar la ruta.
Derribar estereotipos y mostrar otros caminos posibles
Uno de los objetivos centrales del WRWR es visibilizar a la mujer desde un lugar distinto al que tradicionalmente se le asigna. “A la mujer se la piensa como la que no puede dejar el hogar, pero cuando un hombre se va de viaje eso no se cuestiona”, reflexiona Mariana.
El mensaje es claro: tomarse un tiempo para viajar no rompe vínculos ni responsabilidades. “La vida sigue funcionando. No somos imprescindibles, y eso también es libertad”, sostienen las motoviajeras.
Del fin del mundo al resto del país
Tras alcanzar Ushuaia, el grupo continuará su camino hacia el norte por la Ruta 40. El objetivo inmediato es llegar a San Juan el 13 de febrero, pero el proyecto no termina ahí. Durante el año, el WRWR prevé recorridos quincenales por el norte y el litoral argentino, con un cierre simbólico en una gran caravana entre Rosario y Córdoba en diciembre.
Más allá del frío, el viento o la soledad de algunos tramos, las motoviajeras avanzan con una convicción compartida: unir lazos, derribar prejuicios y demostrar que la libertad también se escribe en femenino y sobre dos ruedas.




