La captura de Nicolás Maduro generó un terremoto en los mercados: las acciones petroleras estadounidenses se disparan en Wall Street, mientras que las chinas se desploman. La incertidumbre sobre el futuro del petróleo venezolano es la clave.
La detención del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no es solo un evento geopolítico; es un shock para la economía global. Mientras las principales compañías petroleras de Wall Street cotizan con fuertes ganancias, sus pares chinas en la Bolsa de Hong Kong se desploman.
Este contraste extremo, según Noticias Argentinas, refleja el temor de los inversores ante un posible cambio en el control de las vastas reservas de crudo de Venezuela.
El petróleo venezolano, uno de los más pesados del mundo, representa un eslabón crucial en la cadena energética global. Su futuro, ahora en juego tras la intervención estadounidense, está reconfigurando al instante las expectativas de ganancias y los mapas de suministro, generando ganadores y perdedores inmediatos en las bolsas de valores.
Wall Street en festín: las petroleras de EE.UU. lideran las ganancias
El optimismo se apoderó del sector energético estadounidense al abrir la primera semana de enero. Los inversores celebran la perspectiva de un nuevo escenario global que podría favorecer sus intereses. Las subas fueron generalizadas y contundentes:
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Chevron lideró las alzas con un incremento del +7,6%.
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ConocoPhillips y ExxonMobil siguieron de cerca con subas del +7,2% y +4,10%, respectivamente.
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Las empresas de servicios petroleros fueron las más eufóricas: Schlumberger subió un +9,3% y Halliburton un +8,9%.
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Las refinerías y transportistas también ganaron terreno, con Valero Energy (+5,8%) y Marathon Petroleum (+5,3%).
Este rally refleja la expectativa de que Estados Unidos, al tomar el control de la situación en Venezuela, podría eventualmente facilitar el acceso de sus empresas a los yacimientos petroleros del país caribeño, restringidos por años de sanciones y por la alianza del régimen de Maduro con China y Rusia.
Pánico en Hong Kong: China teme por su suministro clave
La contracara del festín estadounidense es el pánico en el mercado asiático. Las acciones de las principales petroleras estatales chinas se hundieron, víctimas del temor a perder el acceso privilegiado al crudo venezolano.
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PetroChina, la gigante estatal, se desplomó cerca de un 5%.
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Cnooc, especializada en exploración marina, cayó en torno a un 4%.
La razón de este pánico es concreta: el crudo venezolano representa entre el 5% y el 8% del total de las importaciones petroleras de China. Este porcentaje es estratégico porque China ha realizado inversiones billonarias en refinerías específicamente diseñadas para procesar el crudo pesado y espeso de Venezuela. Un corte en el suministro no solo implica buscar un reemplazo, sino que también desvaloriza inmediatamente esa infraestructura especializada, construida durante años de estrecha alianza con el gobierno de Maduro.
Un nuevo mapa energético global en tiempo real
La violenta reacción de los mercados es un termómetro perfecto de lo que está en juego. La injerencia de Estados Unidos en Venezuela amenaza con interrumpir una de las relaciones de suministro energético más estratégicas de China, forjada durante décadas. Para Beijing, no se trata solo de un socio comercial, sino de un pilar de su seguridad energética y de la utilidad de sus enormes inversiones en infraestructura.
Para Washington y sus empresas, en cambio, se abre una ventana de oportunidad para reclamar una porción del que es considerado la mayor reserva de petróleo del mundo. Los mercados están anticipando un reordenamiento profundo del poder en el sector energético global.
La caída de Maduro está dibujando, en tiempo real y a través de los números fríos de la bolsa, los primeros rasgos de un nuevo orden energético mundial. Mientras Wall Street brinda, Pekín calcula pérdidas, y el valor del petróleo venezolano se transa ahora en las pizarras de las finanzas internacionales.




