El gigante tecnológico ha dado un paso decisivo en la carrera por la supremacía de la inteligencia artificial
Con el anuncio del nuevo Gemini 3.1 Pro, Google no solo actualiza su catálogo, sino que establece un nuevo estándar de rendimiento en tareas de razonamiento complejo y análisis de datos. Según los reportes técnicos, este modelo ha logrado desplazar a rivales de peso como OpenAI y Anthropic en pruebas de alta exigencia.
Rendimiento superior y liderazgo en el mercado
La potencia de Gemini 3.1 Pro no es solo una promesa de marketing; se apoya en resultados concretos. En el riguroso test «Humanity’s Last Exam», el modelo alcanzó marcas de hasta el 51,4%, superando a versiones avanzadas como GPT-5.2. Asimismo, en la prueba de razonamiento abstracto ARC-AgI-2, obtuvo un impresionante 77,1%.
De acuerdo con lo informado por Radio3cadenapatagonia, esta nueva arquitectura permite una generación de texto mucho más elaborada y una capacidad de resolución de problemas técnicos que lo posiciona por encima de sus competidores directos, consolidando a Google como el referente actual en la materia.
Integración en empresas y dispositivos móviles
El despliegue de esta tecnología es integral. Los desarrolladores ya pueden acceder a ella mediante Google AI Studio y Android Studio, mientras que el sector corporativo podrá implementarla a través de Vertex AI para optimizar la atención al cliente y el análisis de grandes volúmenes de información.
Para el usuario final, la gran novedad llega de la mano del hardware. Google presentó el Pixel 10a, un smartphone que llegará al mercado el próximo 5 de marzo de 2026. Este dispositivo, con un precio competitivo de USD 499, integra el procesador Tensor G4 y herramientas nativas como Gemini Live y Circle to Search, democratizando el acceso a la IA de vanguardia en la vida cotidiana.
Un ecosistema pensado para la productividad
Más allá de los celulares, el modelo ya está disponible para suscriptores en aplicaciones como NotebookLM, ideal para la síntesis de textos y proyectos académicos. Con esta estrategia, Google busca no solo ofrecer una herramienta de consulta, sino crear un asistente capaz de generar código, automatizar procesos laborales y brindar respuestas técnicas profundas, marcando una clara diferencia en cómo los humanos interactuamos con las máquinas en 2026.



