Alerta en Epuyén: reactivación de focos y descontrol en Los Alerces.
La situación ígnea en la Comarca Andina ha vuelto a tensarse en las últimas horas. Pese a los reportes previos que indicaban que el incendio iniciado en Puerto Patriada estaba contenido, el aumento de la temperatura y las ráfagas de viento han provocado la reactivación de múltiples focos en la zona de Epuyén. Los pobladores, alarmados por la aparición de columnas de humo visibles desde parajes cercanos, denuncian una alarmante falta de información oficial y se organizan de forma autónoma para proteger lo que queda de bosque nativo.
Emergencia en Epuyén: vecinos denuncian falta de datos oficiales
Los residentes de Epuyén y zonas aledañas manifiestan su preocupación ante el silencio de las autoridades del Servicio de Manejo del Fuego y la Secretaría de Bosques. Ante este vacío, las organizaciones vecinales y brigadas como la de Minas han establecido redes de comunicación interna para monitorear el avance de las llamas. Según relatan los combatientes en el terreno, aunque las mañanas suelen presentarse calmas, el peligro se dispara al mediodía cuando el calor reaviva puntos calientes que se creían extintos.
Según Rio Negro, investigadores del Conicet han calificado las condiciones actuales como extremas. La reactivación de focos en el valle de Planicie Grande pone en riesgo ejemplares milenarios de coihues y cipreses que habían sobrevivido a grandes incendios históricos, como el de 1987. «Hay focos chicos todo el tiempo, pero anoche se desató uno grande cerca de la ruta 70 que estaba totalmente descontrolado», advirtieron vecinos que debieron intervenir en sus propias chacras.
El drama en Los Alerces: 12 mil hectáreas y sin apoyo aéreo
A unos 100 kilómetros del conflicto en Epuyén, el Parque Nacional Los Alerces enfrenta un escenario crítico. El frente que avanza sobre Punta Mattos continúa activo y, debido a la densa columna de humo que cubre la zona, los medios aéreos se encuentran imposibilitados de operar por falta de visibilidad. El trabajo recae exclusivamente en el personal de tierra, que debe enfrentarse a una geografía de montaña extremadamente compleja y a la escasez de agua en los arroyos locales debido a la sequía.
Hasta la fecha, se estima que el fuego ha devorado unas 12.000 hectáreas en la cabecera norte del parque. La ruta 71 permanece cerrada por seguridad, ya que el desprendimiento de rocas y troncos encendidos hace que el tránsito sea imposible. Seis campings fueron evacuados preventivamente. Las autoridades del parque explicaron que la magnitud de la columna convectiva y la velocidad del viento superaron cualquier faja de control manual realizada por los brigadistas, imposibilitando la contención del siniestro que se originó por la caída de un rayo en diciembre.
El esfuerzo de los pobladores por salvar el «verde»
En medio de la incertidumbre, la consigna entre los habitantes de la Comarca es clara: salvar el bosque nativo que aún queda en pie. La organización vecinal se ha convertido en la principal línea de defensa y difusión de alertas. Mientras esperan una respuesta institucional que brinde previsibilidad, los peones rurales y brigadistas voluntarios continúan recorriendo las zonas calientes, advirtiendo que la batalla contra el fuego será prolongada y que el control real de las llamas aún está lejos de alcanzarse.




