Neumáticos en Argentina: los precios nacionales duplican a los de Nueva York.
El mercado de neumáticos en Argentina atraviesa una transformación sin precedentes marcada por la apertura importadora y una competencia feroz. Pese a la reciente baja de precios internos, el país mantiene una estadística alarmante: posee los neumáticos más caros del mundo en comparación con las principales capitales globales. Mientras que en Nueva York una cubierta estándar cuesta US$ 121, en las gomerías locales el valor asciende a US$ 258,81, una brecha que expone las asimetrías de costos que aún persisten en la economía nacional.
La disparidad no solo se da con el hemisferio norte, sino también con la región. Según Noticias Argentinas, los valores locales superan a los de Santiago de Chile (US$ 254), Montevideo (US$ 244) y San Pablo (US$ 162,40). Esta situación ha consolidado un escenario donde los productos de fabricación nacional llegan a ser un 35% más caros que las opciones importadas de origen chino, obligando a los consumidores a realizar cálculos minuciosos antes de renovar el calzado de sus vehículos.
La irrupción china y la respuesta de la industria local
La «divisoria de aguas» en este mercado fue la drástica reducción de aranceles impulsada por el Gobierno de Javier Milei, que recortó los derechos de importación del 35% al 16%. Esta medida facilitó el desembarco masivo de productos asiáticos; solo en 2025 ingresaron al país 7,8 millones de neumáticos, lo que representa un incremento del 44% interanual. Actualmente, el mercado local ofrece más de 400 marcas, de las cuales el 60% son de origen chino.
Ante este aluvión, las marcas nacionales se vieron forzadas a reducir sus precios hasta un 15% para intentar mantener su competitividad. Por ejemplo, un neumático estándar para camioneta de fabricación argentina oscila entre los $ 245.000 y $ 302.524, mientras que sus equivalentes chinos —como Rockblade o Landspider— se consiguen por valores que parten desde los $ 159.300. Reemplazar el juego completo de cuatro cubiertas puede significar un ahorro mínimo de $ 350.000 si se opta por la opción importada.
Impacto en el empleo y la producción nacional
Sin embargo, esta baja en los precios internos (que según la consultora PxQ alcanzó un 42,6%) ha tenido un costo social y productivo elevado. La industria nacional hoy opera con una capacidad instalada muy limitada; el caso de Fate es paradigmático, con un nivel de utilización cercano al 30% y una producción anual de 1,8 millones de unidades destinada exclusivamente al mercado de reposición.
El sector ha sufrido una pérdida de 6.427 empleos entre 2023 y 2025, lo que representa una merma del 7,1% en la fuerza laboral especializada. Mientras los consumidores celebran la variedad de oferta y la moderación de los precios, las terminales locales enfrentan el desafío de subsistir en un ecosistema donde la importación ya representa el 75% del consumo total. Con valores que aún triplican a los de París o Nueva York, el mercado argentino sigue buscando un equilibrio entre la apertura comercial y la sostenibilidad de su industria de base.




