Un nuevo y agrio cruce político se desató entre el Gobierno nacional y la administración de Axel Kicillof, esta vez por el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad penal.
La senadora nacional y referente de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, cargó duramente contra el gobernador bonaerense, acusándolo de estar «del lado de los delincuentes» tras su rechazo a la propuesta oficial de fijar la responsabilidad penal a partir de los 13 años. La discusión, que expone una profunda grieta en materia de seguridad, se inició en redes sociales y escaló rápidamente.
La polémica comenzó cuando Kicillof compartió un artículo de su ministro de Seguridad, Javier Alonso, en el que se cuestionaba la eficacia de la medida. Bullrich respondió con un contundente ataque personal, desatando una discusión pública que volvió a poner sobre la mesa uno de los temas más sensibles y divisivos de la agenda política argentina. El intercambio, Según ADNsur, refleja posturas irreconciliables sobre cómo enfrentar la inseguridad.
El planteo de Kicillof: «No hay soluciones mágicas» a la inseguridad
El disparador del conflicto fue una publicación del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en la red social X. En ella, compartió un análisis de su ministro de Seguridad, Javier Alonso, que argumenta que el debate sobre la baja de imputabilidad «se plantea en términos de confrontación política»pero no constituye una «solución efectiva» a los problemas de fondo de la seguridad.
Kicillof fijó una posición clara: «Estamos de acuerdo en que la Argentina necesita un nuevo régimen, pero bajar la edad de imputabilidad no va a resolver los problemas de fondo». El mandatario planteó que las respuestas requieren una estrategia integral que involucre a los tres poderes del Estado, acompañada de «trabajo serio y planificación», descartando las «soluciones mágicas». Esta postura se enmarca en un contexto de crecientes tensiones internas dentro del peronismo bonaerense, donde Kicillof busca consolidar su propio espacio político frente al kirchnerismo tradicional.
La réplica furiosa de Bullrich: una acusación directa
La respuesta de Patricia Bullrich no se hizo esperar y fue de una dureza inusual, incluso para los estándares de la polarizada política argentina. En la misma red social, la senadora nacional replicó directamente al gobernador con un mensaje categórico: «No puedo creer estar leyendo esto. Queda claro que no le importa ni la seguridad ni las víctimas. Siempre del lado de los delincuentes».
Bullrich, una de las principales impulsoras del proyecto para reducir la edad de imputabilidad de los 16 a los 13 años, profundizó su ataque con una pregunta retórica dirigida a Kicillof: «¿Se animará a decirle en la cara a las familias que perdieron a un hijo, a un padre o a una madre a manos de un menor que no hay que cambiar la edad de imputabilidad?». Con esta interpelación, buscó instalar la idea de que la postura del gobernador desoye el sufrimiento de las víctimas y protege a los responsables de delitos graves.
La grieta se amplía: de la política a las redes sociales
El cruce no se limitó al debate de fondo; también derivó en una disputa sobre las formas de comunicación política. Bullrich cuestionó que Kicillof tuviera «deshabilitados los comentarios» en su publicación original, interpretando este gesto como una falta de convicción. «Si está tan convencido de lo que dice, que habilite los comentarios y lea a los argentinos», desafió la senadora.
Este detalle revela cómo las redes sociales se han convertido en el campo de batalla principalpara estas discusiones, donde la inmediatez y el impacto emocional del mensaje suelen primar sobre el análisis técnico o jurídico. La pelea por la narrativa pública es tan importante como la discusión legislativa, y ambos dirigentes utilizan estas plataformas para movilizar a sus bases y marcar posición ante la opinión pública.
Más que una pelea personal: dos modelos de seguridad en pugna
El enfrentamiento entre Bullrich y Kicillof trasciende lo personal y expone dos visiones antagónicas sobre la seguridad ciudadana y la justicia penal juvenil. Por un lado, la postura oficialista, representada por Bullrich, apuesta a un modelo de «mano dura», donde la reducción de la edad de imputabilidad es presentada como una herramienta disuasoria clave y una respuesta al reclamo social por mayor castigo.
Por el otro, la visión del gobierno bonaerense, encabezada por Kicillof, propone un enfoque más integral y preventivo, que evita focalizar la solución en el castigo penal a edades más tempranas y pone el acento en la «planificación» y el «trabajo serio» desde otras áreas del Estado. Esta dicotomía refleja una fractura política más amplia, que también se observa en otros temas y que enfrenta al gobierno nacional con las principales jurisdcciones opositoras, como la Provincia de Buenos Aires.
Un debate que llegó para quedarse, con heridas políticas abiertas
El agrio intercambio entre la senadora nacional y el gobernador deja en claro que el debate sobre la baja de la imputabilidad no será resuelto pronto y que será un campo de batalla electoral y legislativo en los próximos meses. Las acusaciones de Bullrich, que tildan a Kicillof de estar «del lado de los delincuentes», dificultan cualquier puente de diálogo y endurecen las posiciones.
Para las familias víctimas de delitos, este cruce puede resultar frustrante, ya que la discusión parece priorizar la confrontación política sobre la búsqueda de consensos y soluciones concretas. Mientras tanto, el proyecto de ley que impulsa Bullrich deberá navegar un Congreso donde las mayorías son ajustadas y donde la posición de la poderosa Provincia de Buenos Aires, liderada por Kicillof, seguirá siendo un obstáculo formidable para la iniciativa oficialista. La grieta en seguridad, lejos de cerrarse, se ha profundizado.




