El presidente argentino, Javier Milei, celebró públicamente el anuncio de su par estadounidense, Donald Trump, sobre la captura del líder venezolano Nicolás Maduro.
En una publicación en la red social X, Milei escribió: «La libertad avanza. Viva la libertad carajo». Su reacción se produjo pocas horas después de que Trump confirmara un «ataque a gran escala» contra Venezuela y la captura del mandatario. Según Clarín.
Un contexto de tensión diplomática extrema
La aguda reacción de Milei no es un hecho aislado, sino el punto más álgido de una crisis bilateral que se ha agravado de forma constante desde la asunción del libertario en diciembre de 2023. Los roces entre ambos gobiernos han abarcado múltiples frentes:
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Detención de un gendarme argentino: En diciembre de 2024, el gendarme Nahuel Gallo fue detenido en Venezuela. El gobierno argentino calificó el hecho como una «desaparición forzada» y exigió reiteradamente su liberación, acusando a Maduro de cometer una «flagrante violación del derecho internacional». Venezuela, por su parte, acusó a Gallo de ser parte de un grupo de «mercenarios» que planeaban atentar contra la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
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Expulsión de diplomáticos: Tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, Milei fue uno de los primeros líderes en denunciar un «fraude electoral» y desconocer la victoria oficial de Maduro. Como represalia, el régimen venezolano ordenó la expulsión de todo el personal diplomático argentino en Caracas, dándoles un plazo de 72 horas para abandonar el país. Durante ese tenso proceso, la embajada argentina sufrió un corte de suministro eléctrico y sus alrededores fueron vigilados por grupos tácticos.
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Orden de captura cruzada: La tensión escaló al ámbito judicial cuando el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, controlado por el oficialismo, ratificó una orden de aprehensión contra el propio presidente Milei, su hermana Karina y la ministra Patricia Bullrich. La acusación giraba en torno a la retención y posterior entrega a Estados Unidos de un avión venezolano-iraní que había aterrizado en Buenos Aires en 2022. Días después, la justicia argentina respondió ordenando la captura internacional de Nicolás Maduro y otros altos funcionarios por presuntos crímenes de lesa humanidad.
El rol argentino como refugio opositor
Uno de los episodios que más enervó al gobierno de Maduro fue la decisión de Argentina de conceder asilo diplomático en su embajada en Caracas a seis miembros del equipo de campaña de la líder opositora María Corina Machado. Cuando se ordenó la expulsión de los diplomáticos, Argentina sostuvo que los asilados políticos se retirarían con ellos, basándose en la Convención de Caracas. Tras complejas negociaciones, los diplomáticos y los opositores lograron salir del país, y la protección de los intereses argentinos en Venezuela quedó a cargo de Brasil.
Advertencia a ciudadanos argentinos
La escalada verbal y diplomática tuvo una consecuencia práctica inmediata para los ciudadanos. Horas antes del ataque anunciado por Trump, la Cancillería argentina había emitido una recomendación formal en la que aconsejaba no viajar a Venezuela debido a la «grave situación» en el país y al riesgo de «detenciones arbitrarias de ciudadanos extranjeros».
La senadora y exministra Patricia Bullrich también se sumó a las reacciones del sábado, publicando en X un mensaje con una bandera de Venezuela y la frase: «Venezuela será libre». Las declaraciones dejan en claro que, para el gobierno de Milei, la caída de Maduro representa un triunfo simbólico de su bandera política más preciada: la libertad.




