Aunque no es la montaña más alta sobre el nivel del mar, el volcán ecuatoriano ostenta un récord único: su cumbre es el punto de la superficie terrestre más alejado del centro de la Tierra.
Cuando se habla del punto más alto del planeta, la respuesta suele apuntar de inmediato al Monte Everest. Sin embargo, si la pregunta es cuál es el lugar de la Tierra más cercano al espacio, el récord no está en el Himalaya ni en Asia, sino en Sudamérica. El verdadero “techo del mundo” se encuentra en Ecuador y lleva el nombre de Chimborazo.
La explicación está en la forma real del planeta. La Tierra no es una esfera perfecta, sino un esferoide achatado: está ligeramente aplastada en los polos y ensanchada en el ecuador debido a su rotación. Esa característica hace que los puntos ubicados cerca de la línea ecuatorial estén varios kilómetros más lejos del centro del planeta que aquellos situados en latitudes medias o polares.
El Chimborazo, un volcán inactivo de 6.268 metros sobre el nivel del mar, se alza casi exactamente sobre el ecuador, en la zona más “abultada” de la Tierra. Por ese motivo, su cumbre se encuentra a unos 2.080 metros más lejos del centro del planeta que la cima del Everest, según datos citados por especialistas del Servicio Geodésico Nacional de Estados Unidos. Medido desde el núcleo terrestre, el Chimborazo es el punto más distante y, por lo tanto, el más cercano a las estrellas. De acuerdo con Radio 3.
El debate sobre cuál es la montaña más alta del mundo depende del criterio de medición. Si se toma la altitud sobre el nivel del mar, el Everest conserva el primer lugar. Si se mide desde la base hasta la cima, el récord lo tiene el Mauna Kea, en Hawái, que supera los 10.000 metros desde el fondo oceánico. Pero si se considera la distancia al centro de la Tierra, el Chimborazo se impone sobre todos los demás picos del planeta.
Más allá de su singular récord geodésico, el Chimborazo es un símbolo natural y cultural de Ecuador. Es la montaña más alta del país y una referencia histórica para la ciencia y la exploración. El naturalista alemán Alexander von Humboldt lo consideró el punto más alto del mundo a comienzos del siglo XIX, y décadas después el británico Edward Whymper logró alcanzar su cumbre, dejando su nombre ligado a una de las rutas de ascenso.
El volcán también ocupa un lugar central en la cosmovisión de las comunidades indígenas, que lo veneraron como una deidad y lo incorporaron a mitos y leyendas ancestrales. Su silueta incluso forma parte del escudo nacional ecuatoriano. A sus pies, persiste la tradición de los hieleros, que extraen bloques de hielo de los glaciares para venderlos en mercados locales.
Cada año, alrededor de 500 montañistas intentan llegar a la cumbre del Chimborazo, aunque sólo cerca de la mitad lo logra. Las temperaturas extremas, los fuertes vientos y la presencia de glaciares convierten el ascenso en un desafío que exige experiencia, aclimatación y equipamiento técnico. Aun así, su fama como el punto más cercano al espacio lo transformó en un atractivo central del turismo de aventura en Ecuador.
Invisible para muchos mapas escolares, el Chimborazo ocupa un lugar único en la geografía mundial. No es el más alto en cifras tradicionales, pero sí el que redefine qué significa realmente estar en la cima del planeta.




