Sesión confirmada el 11 de febrero para debatir la reforma laboral
El escenario político nacional se encamina hacia una jornada clave en el Senado. Patricia Bullrich, en su rol de jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), formalizó este martes el pedido de sesión especial para el próximo 11 de febrero, con el objetivo de tratar el ambicioso proyecto de reforma laboral impulsado por el Poder Ejecutivo. Tras una extensa reunión con los principales referentes de los bloques dialoguistas, el oficialismo mostró una imagen de unidad y confianza, asegurando que el consenso alcanzado es lo suficientemente sólido como para garantizar la media sanción de la iniciativa.
Consenso mayoritario y el armado de los votos en el Senado
La estrategia del Gobierno parece haber dado frutos tras intensas rondas de negociación. Según La Verdad, existe un acuerdo en el 95% de los puntos del proyecto con los bloques aliados, lo que permitiría alcanzar el quórum y la mayoría necesaria. «Creemos que tenemos los votos», afirmó Bullrich con contundencia al finalizar el encuentro en el despacho del bloque radical, donde participaron figuras como Eduardo Vischi, Luis Juez y Carlos Arce, entre otros legisladores que representan los intereses de diversas provincias.
El oficialismo proyecta una base de 37 votos positivos, sumando a sus 20 senadores propios el apoyo del Frente Cívico, el PRO, una mayoría de la bancada de la UCR y representantes de partidos provinciales de Misiones, Neuquén, Chubut y Tucumán. No obstante, la ambición del Ejecutivo es llegar a un piso de 40 voluntades, esperando sumar a legisladores de Santa Cruz y Salta que no estuvieron presentes en la última reunión pero que mantienen canales de diálogo abiertos con la Casa Rosada.
Desafíos internos en la UCR y la redacción del dictamen final
A pesar del optimismo reinante, el camino no está libre de obstáculos. El bloque de la Unión Cívica Radical, que cuenta con 10 integrantes, presenta fisuras internas. Senadores como Maximiliano Abad, Flavio Fama y Daniel Kronberger mantienen una postura de independencia frente a los gobernadores de su signo político, lo que genera incertidumbre sobre su voto final. Ante esta situación, Eduardo Vischi se encuentra abocado a una labor de «muñeca política» para intentar encolumnar a la totalidad del radicalismo detrás de la reforma.
Patricia Bullrich destacó la importancia de este paso legislativo para la economía del país: “Va a ser una ley histórica y va a favorecer muchísimo al país. Hoy hemos estado revisando artículo por artículo y nos llevamos un compromiso consolidado de todos los bloques”. El cronograma establecido estipula que la redacción final se cerrará este viernes, permitiendo la firma de un dictamen definitivo el próximo lunes, previo a la sesión.
Cambios reservados y negociaciones impositivas abiertas
Un punto que llamó la atención de la prensa fue la decisión de mantener los cambios específicos al proyecto bajo reserva. Bullrich aclaró que las modificaciones se conocerán “recién en el recinto”, evitando filtraciones que puedan entorpecer el acuerdo general antes de la votación. Esta reserva táctica busca blindar el núcleo de la reforma laboral frente a posibles presiones de sectores gremiales o políticos opositores antes del debate público.
Sin embargo, admitió que el capítulo impositivo es el único frente que aún requiere definiciones de alto nivel. Estas discusiones están siendo llevadas adelante directamente por los gobernadores provinciales con los ministros Luis Caputo y Diego Santilli. El éxito de estas negociaciones paralelas podría ser el factor determinante para asegurar que la sesión del 11 de febrero no sufra contratiempos y se convierta, como espera el Gobierno, en un hito fundacional para el nuevo esquema laboral argentino.




