Récord de cuentapropistas: el empleo independiente domina el 2025.
El mercado laboral en Argentina atraviesa una metamorfosis profunda que redefine la relación entre empleadores y trabajadores. Al cierre del tercer trimestre de 2025, el país alcanzó un total de 13,6 millones de trabajadores en los principales aglomerados urbanos; sin embargo, la cifra oculta una realidad inquietante: el retroceso del empleo asalariado frente al avance imparable del trabajo por cuenta propia. Esta tendencia, lejos de ser un fenómeno pasajero, se consolida como una respuesta estructural a las nuevas reglas de juego de la economía nacional.
La reconfiguración del mapa laboral urbano
El tradicional modelo de dependencia está perdiendo terreno frente a nuevas modalidades de inserción. Según Perfil, la participación de los trabajadores independientes creció más de 4 puntos porcentuales desde 2016, mientras que la proporción de asalariados sufrió una caída de 3,6 puntos en el mismo periodo. Esta «reconfiguración paulatina», tal como la define la consultora Politikon Chaco, marca una división actual de la fuerza laboral compuesta por un 71,9% de asalariados y un 24,5% de cuentapropistas.
El volumen de personas que optan —o se ven obligadas— a trabajar de manera autónoma ha tenido una expansión del 42,2% en la última década, pasando de 2,3 millones a un pico de 3,3 millones de personas. En contraste, el empleo en relación de dependencia apenas creció un 13,0% en diez años, demostrando una fatiga evidente en la creación de puestos de trabajo bajo las estructuras convencionales de contratación.
Volatilidad y picos históricos en un bienio crítico
El periodo 2024-2025 ha sido determinante para invertir la breve recuperación del empleo registrado que se había observado entre 2021 y 2023. El informe privado destaca una divergencia preocupante: mientras que el cuentapropismo alcanzó su máximo histórico en 2025, el empleo asalariado no logró recuperar su pico de 2023, cuando llegó a los 10 millones de puestos.
Desde aquel punto de inflexión hace dos años, el trabajo independiente se disparó un 15,6%, mientras que los puestos asalariados sufrieron una contracción del 2,5%. De este modo, el 2025 se posiciona como el año con el nivel de cuentapropismo más alto de toda la serie estadística, superado únicamente por el 2020, cuando la pandemia de COVID-19 forzó una situación de excepcionalidad en el mercado de trabajo.
Respuestas estructurales frente a la incertidumbre
La consolidación del monotributo y el trabajo autónomo no parece ser una elección meramente vocacional, sino una respuesta defensiva ante la transformación de las empresas. El informe subraya que el cuentapropismo actúa como un refugio frente a la volatilidad del empleo registrado. La falta de incentivos para la contratación en blanco y la búsqueda de flexibilidad han empujado a miles de argentinos a gestionar su propio ingreso, a menudo con menores protecciones sociales que el empleo tradicional.
En este escenario, el desafío para el 2026 será determinar si esta masa de trabajadores independientes podrá formalizarse bajo nuevos esquemas o si el mercado laboral argentino continuará su fragmentación, alejándose definitivamente del ideal de estabilidad que caracterizó a las décadas pasadas.




