A pesar de los desafíos climáticos que obligaron a la flota a permanecer en puerto durante varios días, la temporada de langostino en aguas provinciales de Chubut sigue mostrando una solidez notable
Los fuertes vientos no han logrado mermar el rendimiento de la pesquería, que continúa ofreciendo ejemplares de excelentes tallas comerciales y volúmenes de captura que alejan, por ahora, cualquier fantasma de cierre anticipado.
Una zafra con números que superan las expectativas
Desde su inicio el pasado 15 de noviembre de 2025, la temporada ha sido sumamente productiva. A casi tres meses del comienzo, los registros oficiales indican que se han superado las 66.000 toneladas de Pleoticus muelleri. Este volumen de descarga refleja una salud biológica del recurso que sorprende positivamente al sector pesquero de la región.
Según informó Radio3cadenapatagonia, antes del último temporal, las embarcaciones que operaban al norte de Rawson registraron lances de gran éxito, completando hasta 1.700 cajas en una sola jornada. Aunque en la zona sur el recurso se mostró algo más esquivo, la presencia de langostino dentro de las 12 millas provinciales sigue siendo una constante que se estabiliza rápidamente tras cada periodo de mal tiempo.
Sin fundamentos biológicos para un cierre inminente
Desde el punto de vista técnico y científico, no hay indicadores que sugieran la finalización de la zafra. La Captura por Unidad de Esfuerzo (CPUE) se mantiene holgadamente por encima de los 400 kilos por hora de arrastre, el parámetro clave que utilizan las autoridades para evaluar la continuidad de la operatoria. Además, los niveles de pesca incidental son bajos, lo que garantiza una actividad sustentable.
Actualmente, el recurso que llega a los muelles destaca por el predominio de tallas L1 y L2, que se traducen en productos de alta demanda internacional. Mientras los indicadores biológicos sean favorables, la actividad técnica no encuentra motivos para detenerse.
El debate comercial frente a las 80.000 toneladas
Sin embargo, el éxito biológico abre un interrogante en el plano económico. Con la posibilidad real de alcanzar las 80.000 toneladas, algunos sectores de la industria plantean la necesidad de regular la actividad para evitar una saturación de stock que podría deprimir los precios internacionales.
Por el contrario, otros actores sostienen que la variable comercial no debería forzar un cierre si el langostino sigue presente y con la calidad excepcional que viene mostrando. Por el momento, la flota aguarda que las condiciones climáticas den tregua para retomar el ritmo de una de las temporadas más robustas de los últimos años.




