¿Dólar o Plazo Fijo? El dilema de los ahorristas en febrero 2026.
El mercado financiero argentino atraviesa un momento de definiciones clave para los pequeños y medianos ahorristas. Con un tipo de cambio nominal que ha perdido protagonismo en el debate diario y tasas de interés que buscan competir con la inflación, la pregunta sobre cómo preservar el valor del capital vuelve a dividir aguas. La estabilidad del dólar oficial, que recientemente perforó el umbral de los $1.400, frente a rendimientos en pesos que han generado ganancias extraordinarias en moneda dura, plantea un escenario de oportunidades, pero también de riesgos latentes.
El retorno del Carry Trade y la caída de la divisa
Desde las elecciones de medio término, el panorama cambiario ha mostrado una calma inusual. El dólar oficial registró una caída del 3%, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) se mantiene estable en torno a los $1.495. Según Infobae, este contexto ha favorecido notablemente las estrategias de tasa en moneda local. De hecho, el retorno del denominado carry trade (invertir en pesos para ganar en dólares) se ubica un 16% arriba desde los comicios de octubre, consolidando una tendencia que premia a quienes apostaron por el peso.
La consultora 1816 aportó un dato contundente sobre esta dinámica: quien mantuvo sus ahorros en pesos desde el inicio de la gestión actual acumuló un retorno total en dólares del 88%. Este fenómeno se explica por una combinación de factores, entre los que destaca la acumulación de reservas por parte del Banco Central, que ya suma USD 2.090 millones en lo que va del año, y una esterilización monetaria que mantiene a raya la demanda de divisas.
Los desafíos de una inflación que no cede
A pesar del éxito del carry trade, los analistas advierten que la estrategia no está exenta de riesgos. El principal enemigo es la inflación, que en enero alcanzó el 2,9%, su valor más alto en casi un año. Esta aceleración de los precios erosiona la tasa real en pesos, situándola en terrenos negativos para ciertos instrumentos, como los plazos fijos (-3% TNA) y las cauciones (-10% TNA).
GMA Capital advierte que la sostenibilidad de este esquema depende de mantener un diferencial de tasas lo suficientemente atractivo. Si la demanda de moneda local se debilita ante una inflación que no converge a los niveles deseados por el Gobierno, la presión sobre el tipo de cambio podría resurgir. Por ahora, el mercado parece confiar en la «pata» cambiaria del plan, pero vigila de cerca el índice de precios interanual, que ya se ubica en el 32,4%.
Proyecciones y el impacto de la cosecha gruesa
¿Qué se espera para los próximos meses? La mayoría de las consultoras, como Wise Capital y Ecolatina, coinciden en que el dólar mantendrá su debilidad relativa hasta mediados de año. Los fundamentos detrás de esta previsión incluyen una oferta privada récord —impulsada por la colocación de Obligaciones Negociables— y un sector agroexportador que en enero marcó un máximo histórico en declaraciones de ventas al exterior, con más de 10 millones de toneladas de trigo y cebada.
Hacia el segundo trimestre, se espera que el ingreso de divisas de la cosecha gruesa refuerce la estabilidad. Con el precio de la soja recuperándose un 10% en Chicago (alcanzando los USD 417 por tonelada), el superávit comercial estacional funcionará como un ancla adicional. En el mercado de futuros, los contratos ya reflejan esta expectativa con recortes en las devaluaciones implícitas para el periodo mayo-junio, sugiriendo que, por el momento, la apuesta por el peso sigue ganando la pulseada.




